Exposición "Todos (...) los nombres". Panel 28: Memoria de la escuela derrotada

(…) Nada más terrible que el fusilamiento del maestro, esa muerte alevosa de quien entregó su vida a la enseñanza, a cultivar la inteligencia y el conocimiento de quienes en la infancia aspiran a la primera luz (…)

Memoria de la escuela derrotada

La Segunda República quiso sembrar el país de escuelas, llenarlas de maestros y ocuparlas con un millón de niños y niñas que no habían tenido la suerte de tenerlas en sus vidas. La educación sería laica, activa, social, coeducativa, obligatoria y gratuita entre los seis y los doce años. Tras el golpe militar de 1936 todo aquello se malogró y el magisterio fue señalado como la vía a través del cual se habían infiltrado los ideales republicanos en la sociedad y en la juventud.

El fusilamiento, la depuración, la destitución y baja en el escalafón fueron los castigos para un colectivo especialmente represaliado en un escenario de humillación, vergüenza, resentimiento, venganza, traición y odio. En Cádiz, de las aproximadamente 950 maestras y maestros existentes, fueron abiertos 685 expedientes. Uno de cada seis maestros sufrió algún tipo de sanción y, al menos, 23 fueron asesinados.

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Domingo, 23 Noviembre, 2014