Alemania. Una placa recuerda a los 500 españoles deportados al campo nazi de Buchenwald.

La Vanguardia, Barcelona | 11-4-2015 | Elena Garuz

Berlín, 11 abr (EFE).- Una placa recuerda desde hoy, en el 70 aniversario de la liberación de Buchenwald, a los alrededor de 500 españoles -principalmente exiliados republicanos- deportados a este antiguo campo de concentración creado por los nazis en 1937.

Este monumento, una iniciativa promovida y financiada por la asociación Amical de Mauthausen y otros campos y de todas las víctimas del nazismo de España, era «necesario», explicó en una entrevista a Efe su presidente, Enric Garriga, porque «no existía ninguna alusión del paso por este campo de los republicanos» españoles.

Finalmente, 70 años después del fin de la guerra, hay en Buchenwald una placa que reconoce «el paso, la memoria y el honor de los republicanos españoles» prisioneros en este campo, subrayó Garriga.

Esta placa, con la inscripción «En honor y memoria de los republicanos españoles deportados al campo de concentración de Buchenwald», en inglés, español y alemán, responde a los dos grandes objetivos de la asociación de «conservación de la memoria histórica de la deportación republicana y de prevención del fascismo», señaló.

En este sentido, constituirá el elemento visual en este campo ante el cual poder «rendir homenaje, hacer una ofrenda floral, encender una vela o hacer un acto conmemorativo» en memoria de los republicanos españoles, precisó.

La placa fue descubierta hoy en un acto en el que estuvieron presentes el embajador español en Alemania, Pablo García-Berdoy, y el director general de Relaciones Institucionales de la Generalitat de Catalunya, Miquel Puig.

Otro de los «grandes dramas» que merecen ser mencionados ampliamente, agregó, es el que vivieron estos españoles tras la liberación, del que su padre es un ejemplo.

«El campo se libera el 11 de abril de 1945 y mi padre sale del campo el 5 de mayo. Quiere decir esto que muchos españoles llevaban el triángulo de apátridas, porque no tenían un Estado detrás que les apoyara, que les reconociera. Cuando el campo se liberó, no tenían donde ir», explicó.

Mientras los exprisioneros de otras nacionalidades regresan a sus países y son recibidos como «luchadores por la democracia y la libertad, son homenajeados o condecorados», los españoles «se quedan aquí, en este campo, hasta que buenamente alguien los acoge, en este caso, el Gobierno francés», señaló.

Esta sensación de «no tener donde ir», que debió ser «muy duro» después de haber pasado años en un campo de concentración, agregó, es algo que aún hoy lamentan en la asociación.

Según Garriga, trabajar en España los temas de memoria es «muy complicado» y es una labor que desempeñan básicamente asociaciones como Amical de Mauthausen, «por voluntarismo, motivación política e ideológica», pero «sin un gobierno detrás que apoye y dé recursos».

En este sentido, aludió también a la dificultad de acceder a los muchos documentos e historias que quedan por «revisar, explicar e investigar».

Según el centro conmemorativo de Buchenwald, entre 1941 y 1945, alrededor de 500 presos españoles, la mayoría del bando republicano, y entre ellos cinco mujeres, estuvieron recluidos en este campo de concentración, en el que murieron al menos 39.

También fueron internados en este campo ciudadanos de otros nueve países que lucharon del lado republicano en la Guerra Civil española.

Actualmente no queda vivo ningún superviviente de Buchenwald de nacionalidad española, señaló Garriga, quien precisó que sólo quedan con vida un centenar de los 21.000 prisioneros de este campo de concentración que fueron liberados por las tropas estadounidenses.

De los entre 9.000 y 10.000 españoles deportados a todos los campos de concentración del régimen nazi, actualmente viven todavía una veintena, agregó.

Más de 250.000 personas procedentes de 36 países estuvieron recluidas en Buchenwald, obligadas a realizar trabajos forzosos para la industria armamentística alemana.

Hacia el final de la contienda mundial, Buchenwald era el mayor campo de concentración en todo el territorio del Tercer Reich y en él murieron más de 56.000 personas, entre los que figuran también unos 8.000 soldados del ejército rojo.

Entre los prisioneros de este campo de concentración figuran también el escritor y político español Jorge Semprún (1923-2011), el premio nobel de Literatura Imre Kertész (1929) y el publicista y premio nobel de la Paz Elie Wiesel (1928).

«En poquísimos años ya no quedará ningún superviviente», señaló Garriga, quien subrayó que el «gran tema» ahora para todas las asociaciones y comités internacionales es cómo se van a trabajar los temas de la memoria histórica cuando no haya testimonios vivos de los deportados.

Según Garriga, en su familia, sus hijos y su sobrina tienen muy claro asumir como propio y recoger «este compromiso, ese juramento que hicieron los deportados, aquel ‘nunca más’ y aquel ‘no pasarán'».

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