Antonio Farinós Pérez, radiotelegrafista de la Armada asesinado en San Fernando (Cádiz)

MILITARES LEALES A LA REPÚBLICA

Otra vida más truncada a manos de militares franquistas, sublevados contra su Nación, las libertades y los más elementales derechos humanos.

Memoria Militar Democrática / 30 de noviembre de 2021, 17:14 / Benito Sacaluga | 

El Gobierno provisional de la II República (1) conocedor de que los mandos de la Armada eran “Alfonsinos” buscará aliados para su causa en los conocidos como Cuerpos Subalternos y en la Maestranza de la Armada, además de en la Marinería. Por tal motivo, verá la luz, entre otros, el Decreto proveniente del Ministerio de Marina del 10 de julio de 1931, establecido por el titular del mismo, Santiago Casares Quiroga, que mejoraba el anterior del 23 de junio del mismo año, y establecía que el Cuerpo de Contramaestres Radiotelegrafistas y otros dejarán de llamarse Subalternos, y que el primero se denominará “Auxiliares Radiotelegrafistas”. Este Cuerpo quedaba  constituido por las categorías: Jefe, equiparado a Capitán de corbeta; Oficial primero, equiparado a Teniente de navío. Asimismo, Oficial segundo, equiparado a Alférez de navío; y, Oficial tercero, equiparado a Alférez de fragata; además de, Auxiliar primero y Auxiliar segundo, equiparados a Suboficial.

Antonio Farinós Pérez, se beneficiará de este Decreto, sin embargo, cinco años más tarde morirá fusilado (6 de septiembre de 1936) en San Fernando (Cádiz).

Miguel Ángel López Moreno, en un artículo publicado en “La Voz del Sur” el 18 de julio de 2017, titulado “Por la dignidad de los militares muertos de San Fernando”, asegura que el Oficial Primero Radiotelegrafista de la Armada, Antonio Farinós Pérez, fue fusilado extrajudicialmente el 6 de septiembre de 1936, y que por lo tanto fue asesinado.

Según la documentación que se custodia en el Archivo Naval de Ferrol, referente a Antonio Farinós Pérez, podemos acceder a su trayectoria en la Armada:

Natural de Caudete (Alicante), nacido el 1 de mayo de 1898. Hijo de Felipe y Elisa. 

• 9 de septiembre 1914. Ingresó en la Armada como marinero.

• 4 diciembre 1916. Marinero Radiotelegrafista.

• 20 diciembre 1920. Propuesto para Cabo Radiotelegrafista.

• 12 abril 1922. Maestre Radiotelegrafista con antigüedad de 4-5-1920.

• 20 septiembre 1923.- Segundo Contramaestre Radiotelegrafista.

• 1 septiembre 1927.- Primer Contramaestre Radiotelegrafista.

• 20 octubre 1931.- Oficial Primero Radiotelegrafista del Cuerpo de Auxiliares Radiotelegrafistas.

• 6 septiembre 1936. Causó baja en la Armada, por haber sido pasado por las armas.

A la marina golpista le parecía poca cosa haber asesinado a Antonio Farinós Pérez. Por tal motivo se negará a reconocer la muerte del esposo de Josefina Fernández, exigiéndole a ésta que lo demuestre, para tener derecho a la pensión de viudedad mediante una burocracia perversa.

De esta manera, la viuda de Farinós, haciendo de tripas corazón, escribe respetuosamente a las autoridades facciosas que asesinaron a su esposo:

Ferrol 20 de Mayo de 1937 

Excelentísimo Sr. Gobernador a Jefe de la Secretaría de Guerra (Sección de Marina) 

Quería pedirles me hicieran el favor de darme la partida de defunción o un Certificado (…) y agradecería de los buenos y bondadosos corazones de Vds. Me hicieran este favor.  

Mi querido esposo (q.e.p.d.) falleció el día 6 de septiembre de 1936, se llama Antonio Farinós Pérez, destinado en el Radiogoniómetro de Torre Alta, era Oficial 1º Radiotelegrafista de la Armada, y hoy me veo desgraciada con tres criaturas el mayor con 9 años, sin el amparo de aquel ser querido, de aquel padre y esposo compañero de toda la vida (…) me hiciera este favor pequeño para V. y muy grande para mí. 

Le anticipa un millón de gracias y le pide mil perdones, por si falto en mis cuatro letras. 

Josefina Fernández Ramos Viuda de Farinós

C. Galiano 60-1º El Ferrol (Coruña).

Asimismo, Josefina, con fecha 25 de junio de 1937, dirigirá una instancia al vicealmirante jefe del Departamento Marítimo de Cádiz, al objeto de acreditar el fallecimiento de su marido, Antonio Farinós Pérez, “…que según noticias particulares recibidas fue pasado por las armas el día 6 de septiembre de 1936”, y en donde hace constar que en el Registro Civil de San Fernando no aparece su defunción, por lo que suplica que se le extienda certificación acreditativa de su fallecimiento.

Los marinos sublevados no dan razón alguna a la viuda de Farinós, hasta tal punto ocultan su crimen que todas la peticiones de la viuda del marino son mezquinamente rechazadas, con explicaciones como estas:

El secretario de la comandancia general del departamento marítimo de Cádiz remite al auditor del departamento en cuestión, con fecha 5 de julio de 1937, la petición de Josefina Fernández. El individuo que figura como auditor, Eloy Escobar, contesta tres días después: 

“No radicando en esta Comandancia General el Registro Civil no es posible facilitar a la interesada la certificación que interesa, como así puede comunicarse a la misma. San Fernando, 8 de julio de 1937”.

En otra ocasión:

“(…) Toda vez que la interesada solicita para sus fines particulares, entiendo que es a ella a quien compete la búsqueda de los documentos que le interesan en oficinas extrañas a la Armada, sin que sea función de ésta atender a dicha procura a fines propios y particulares de la solicitante. Sin nada más que añadir sobre el particular, V.E., no obstante resolverá» 

San Fernando 10 de agosto de 1937. Firmado: Eloy Escobar.

Estas dos respuestas pertenecen a sendos documentos que se custodian en el Archivo Naval de Ferrol.

La ferrolana Josefina Fernández no se dará por vencida y una vez más recurrirá a las autoridades sediciosas. Desde El Ferrol remitirá otra instancia al comandante general del Departamento de Cádiz, con fecha 19 de agosto de 1938, III Año Triunfal, suplicando a éste el nombramiento de un oficial juez instructor que reciba información testifical que pueda servir para la inscripción del fallecimiento de su marido en el Registro Civil de San Fernando, para tal fin señala como testigos al sacerdote Pedro Brea Templador, “que administró al reo los Santos Sacramentos”; a José Pérez Trigón, en cuyo domicilio fueron depositados por orden del gobernador militar de la plaza, “los muebles de la casa habitación del finado”. Asimismo; a, Magdalena Salinas, viuda de Peralta, también vecina de San Fernando. De igual manera, Josefina Fernández argumenta que “según las noticias que dispone, su finado esposo fue inhumado en el cementerio católico de San Fernando”.

De nuevo los franquistas dan otro sonoro portazo que le estalla a Josefina en sus entrañas:

“Dispuesto por S.E. quede sin curso la presente instancia, se remite a la comandancia general del departamento marítimo de Ferrol, para conocimiento de la interesada. 

San Fernando, 25 de agosto de 1938.- III Año Triunfal”. El secretario general del departamento de Cádiz”. Firma ilegible.

Finalmente y una vez hechas las averiguaciones oportunas en el Archivo del Registro Civil de San Fernando, con fecha veintiséis de octubre de 1939, en virtud del auto dictado por el juez de primera instancia de esta ciudad, a solicitud de su viuda, aparece la inscripción del fallecimiento de Antonio Farinós Pérez, que tuvo lugar el 6 de septiembre de 1936, a causa de las heridas por armas de fuego, omitiendo que fue fusilado.

2A los facciosos no les bastaba con asesinar. “El Correo Gallego”, del 9 de febrero de 1937,  cinco meses después de haber sido asesinado Farinós, reproducía la alocución del vicealmirante Juan Cervera Valderrama, jefe del Estado Mayor Central de la Armada, por Radio Nacional, alocución en la que este «adalid de la nueva España» y defensor de la sacrosanta y hermosa religión de Cristo se burlaba de los fusilados. 

“ (…) A quienes defendemos el honor y la vida de España (…) y con ella la sacrosanta y hermosa religión de Cristo (…) el chulismo de la marina del “Jaime”, instigada por la acción de los cabos (…) Recuerdo un día que recibía al desgraciado Farinós (…), que pretendía demostrar -y así lo creía- arrepentimiento y amor a la disciplina. Con el afecto proverbial en nuestra Marina traté de animarle y convencerle de la necesidad de propagar esta virtud militar tan grande y olvidada en los conocimientos de ahora (…) pero nos estaba preparando arteramente a los nuevos radiotelegrafistas, que ocultaron la punta escarlata de sus intenciones, con redomada hipocresía (…)”. 

Antonio Farinós Pérez se convierte en un paradigma del infortunio y de la mala suerte, no sólo fue fusilado por los rebeldes en San Fernando, sino que también la República, por la que murió, le condenó al ostracismo, expulsándole por error de la Armada. Así aparece en la “Gaceta de Madrid”, del 17 de septiembre de 1936, causando baja definitiva en la Marina, con pérdida de empleo, sueldo, gratificaciones, derechos pasivos, honorarios (…). No obstante, también es cierto que el Gobierno de la República separaba de la Armada a todo el personal que estaba destinado en las ciudades que caían en manos de los rebeldes y/o no se incorporaban a la Armada republicana.

En cuanto a la esposa de Antonio Farinós Pérez, la ferrolana Josefina Fernández Ramos, también fue “fusilada”. Si bien los asesinos no la mataron físicamente, la atormentaron hasta la saciedad por medio de una burocracia perversa. 

La muerte de Antonio Farinós, con sentencia o sin ella, se convierte en un asesinato. No se puede fusilar a un hombre por sus ideas políticas o religiosas. Se ha escrito este artículo para que perdure en el recuerdo, el inútil y descabellado fusilamiento, en plena juventud, del Oficial Primero Radiotelegrafista de la Armada Antonio Farinós Pérez. De igual manera, la desgracia causada a su viuda, la ferrolana Fina Farinós Pérez y a sus hijos es totalmente irreparable.

Cualquier indicio sobre la muerte de Farinós, sobre los motivos que le llevaron a ella, es hoy prácticamente imposible de conocer a causa del incendio originado el dos de agosto de 1976 en el  Archivo General del Departamento Marítimo de Cádiz, que tenía su sede en la Escuela de Suboficiales, antigua Escuela Naval Militar, en San Fernando (Cádiz). Como consecuencia del incendio, del que aún hoy se estima que pudiera haber sido provocado a efectos de eliminar pruebas de la represión franquista ejercida en la Armada, desaparecieron del mismo y definitivamente todos los expedientes que albergaba, entre los que podía estar el de Antonio Farinós.