Cazarabet conversa con Fernando Jiménez Herrera. Las «Checas» como objetivo de investigación.

Cazarabet conversa con Fernando Jiménez Herrera:

elmitodelaschecas.jpg-Amigo, ¿qué es lo que te llevó a investigar sobre las chekas?  -Hay o hubo algún incentivo qué te ha hecho investigar sobre esto?

-La primera vez que leí sobre que era una “checa” fue en el libro de Andrés Trapiello las armas y las letras en 2010-11. No sabía lo que eran y empezó mi interés sobre el tema, descubriendo que era amplio el desconocimiento que había sobre estos centros, predominando los estudios propagandísticos frente a los rigurosos estudios históricos.

– ¿Por qué partiendo del calificativo de “mito”? -¿De qué mito de mitos están rodeadas o estuvieron rodeadas las chekas en España..? -si quieres concretar más en las de Madrid-

-Al principio de mis investigaciones no utilicé el concepto mito para catalogar el fenómeno de los comités madrileños. Fue a raíz de las lecturas que realice con las fuentes franquistas y la insistencia de estas por catalogar a los centros madrileños como “checas” lo que hizo que recurriese al concepto mito. También al investigar las diferencias abismales que existen entre la Cheká soviética y los comités españoles. En ningún momento el uso del concepto mito hace referencia a la existencia de los comités o el uso de la violencia por parte de estos centros durante el verano otoño de 1936. Mito hace alusión al uso del concepto “checa” por parte de la propaganda franquista. Lo que existió en España fueron comités que recurrieron a la tradición de cada corriente ideológica para su composición, para frenar la sublevación y, posteriormente, impulsar un proceso revolucionario. No fueron centros ni inspirados en el modelo soviético ni creados a instancias de asesores de la policía política soviética, como quiso hacer ver la propaganda franquista.

-Porque una cosa es la checa en España y otra es esa denominación de allá de dónde surge, ¿no?.- ¿Qué principales diferencias presentaba respecto a las chekas de la Unión Soviética?

-La Cheká soviética fue la policía política instaurada en diciembre de 1917 por el Partido Bolchevique para luchar, según sus impulsores, contra los contrarrevolucionarios, pero fue utilizada para eliminar todo tipo de oposición al Partido y la revolución de Octubre. Desde el Estado se le dotó de toda una serie de funciones amparadas por la legalidad que incluyeron la ejecución de sus propias sentencias. A su vez, también se incorporaron en sus oficinas funcionarios mantenidos por el Estado y de fondos para financiar, entre otras funciones e instituciones, campos de concentración de prisioneros. Campos que no tuvieron que ver con el sistema Gulag del periodo estalinista. Por su parte, los comités españoles que fueron llamados “checas” surgieron por iniciativa propia o por la de sus partidos o sindicatos; fueron sus miembros los que se apoderaron de toda una serie de funciones exclusivas del Estado, como el orden público y la justicia; carecieron de financiación por parte del Estado – o, por lo menos, la mayor parte de los comités, salvo el Comité Provincial de Investigación Pública, las Milicias de Vigilancia de Retaguardia o las brigadas dependientes de los ministerios, como la del Amanecer o los Linces de la República. En definitiva, la Cheká nació dentro del Estado y amparada legal y económicamente por el mismo. Fue una expresión más del poder central de los bolcheviques. En cambio, los comités fueron en contra de los intereses del Estado español totalmente contrario a los procesos revolucionarios. En general, no les financiaron, salvo pequeñas excepciones, y no fueron una expresión del Gobierno republicano, sino más bien de su debilidad frente a estos nuevos centros.

-¿Cómo funcionaron las Chekas y cómo es que surgió la idea de instalarlas aquí?

-Los comités que surgieron en la retaguardia republicana se formaron para frenar a la sublevación y, tras conseguirlo, iniciar la extensión de un proceso revolucionario de distintos carices dependiendo de las ideologías impulsoras y la trayectoria de sus miembros. El uso del concepto “checa” por parte de la propaganda franquista persiguió distintos objetivos, entre ellos, la desacreditación de la República ante las potencias democráticas al intentar vincular al Gobierno con la Unión Soviética; defender la idea a nivel nacional de la rusificación de la retaguardia republicana; o deshumanizar al enemigo simplificando la complejidad de matices que se dieron en los comités.

-¿Por qué te interesa la violencia en la retaguardia republicana…que no tiene a ver, según argumentas, con la violencia de la República?

-La violencia que pusieron en marcha los comités revolucionarios siguió unos objetivos de clase concretos y unos intereses relacionados con aquellos colectivos que los pusieron en marcha. Como se ha dicho, los comités, en general, no se vincularon al Estado, sino a distintas fuerzas obreras, es por ello que se recurre al concepto violencia en la retaguardia republicana, porque no la ejerció el gobierno republicano, por eso sería incorrecto hablar de violencia republicana. Otro caso sería la violencia ejercida por las instituciones oficiales, lo que sí sería violencia republicana, pero no la ejercida por los comités, porque no fueron instituciones del Estado, sino iniciativas desde abajo y los márgenes del sistema, que incluso fue en contra de los intereses de las instituciones oficiales.

Poco conocemos sobre esta violencia y son esos interrogantes los que hacen que me atraiga su investigación. Intento conocer el porqué de esa violencia y sus formas, puestas en marcha por los revolucionarios.

-¿Qué llega con más fuerza y determinación el concepto o mera denominación de cheka desde el Este, desde la Unión Soviética o el método que se aplicaba en ellas?

-El concepto “checa” llegó a España vinculado al temor a la revolución. Los acontecimientos que se produjeron en Rusia en 1917 y, sobre todo, durante la guerra civil rusa, produjo un gran impacto en todos los países. En las clases dominantes produjo miedo frente a la alegría y simpatía que levantó la revolución de Octubre entre las clases más humildes y trabajadoras, en general. Ese miedo elaboró un discurso y unos relatos que pusieron en el centro a la Cheká. Incluso en 1936, esta institución ya no existía y, aun así, el concepto “checa” fue utilizado por la prensa por ese impacto que generó y la memoria que despertaba, principalmente, entre los lectores de estos medios de comunicación.

-Porque los asesores ¿se aplicaban o intentaban copiar más allá de la denominación…?

-Los comités españoles cuando se constituyeron no tuvieron en mente la Cheká soviética, sino sus experiencias previas. El mejor ejemplo fueron los comités de Defensa anarquistas, un instrumento de autodefensa ya utilizado en la esfera libertaria durante los años de la Segunda República. Es más, los anarquistas españoles, no todos, pero si un grupo importante, eran conscientes de las actuaciones de la Cheká soviética contra los anarquistas rusos, muchos de ellos exiliados en Francia. Los asesores soviéticos no se centraron en los comités revolucionarios, sino en las instituciones estatales.

 -Porque desde el concepto se impone el mito de mitos y ahí entramos en un relato de la historia o de un pasaje de la misma que puede ser el equivocado, ¿no? o no el más objetivo…

-Acercarnos al pasado utilizando el concepto “checa”, desde los resultados obtenidos en mi investigación, lo único que hace es distorsionarnos el pasado. Es mantener y legitimar el discurso franquista creado durante la guerra y asentado en la posguerra. Por tanto, no nos permite conocer con profundidad el pasado, con rigurosidad un fenómeno tan complejo como fue el de los procesos revolucionarios de 1936 y las grandes diferencias que existieron entre los distintos comités que recibieron el nombre de “checas”, incluso entre los comités que surgieron dentro de la misma ideología.

-De todos los activos político, sindicales y sociales que salieron a la defensa de  la II República,¿ se puede conocer quién tuvo, según tus investigaciones, más responsabilidades en los Comités Revolucionarios…?.- ¿Y las responsabilidades qué decisiones solían conllevar?—sobre todo te lo pregunto respecto a las chekas—

-Los comités revolucionarios adscritos a la esfera libertaria fueron los más numerosos de la retaguardia madrileña. Esto respondió a la concepción que tuvieron los anarquistas sobre la revolución, una revolución desde abajo, multiplicando sus espacios y esfuerzos. Por el contrario, los socialistas y comunistas optaron por mantener los espacios políticos y sindicales anteriormente constituidos reforzados con nuevas funciones. Sin embargo, que hubiese más libertarios que comunistas y socialistas no implicó mayores cuotas de violencia por parte de los primeros. La principal función de los comités fue el ejercicio de la justicia revolucionaria que formó parte de la lucha contra la contrarrevolución. Por ende, la función de sus miembros fue juzgar a los sospechosos y dictaminar sentencia que fueron cumplidas por sus brigadas en caso de que esta fuese la pena capital. En definitiva, quienes organizaron los comités fueron los miembros que estuvieron al frente de éstos y a su disposición contaron con diversos militantes encuadrados en sus brigadas. El resto de personas, miembros o socios se mantuvieron al margen del ejercicio de la violencia, aunque fueran conocedores de las funciones llevadas a cabo por sus compañeros.

-Y en la violencia que se practicaba: ¿qué había de respuesta a la violencia con la que entraron en muchos lares los fascistas, militares….y qué había como de “iniciativa”?

-La violencia ejercida por los comités respondió a una iniciativa de frenar la sublevación y de intentar materializar un proceso revolucionario. Este tipo de violencia fue la que predominó en Madrid hasta noviembre de 1936, cuando a ella se sumó la violencia fomentada por bombardeos de la aviación o los obuses sublevados sobre la ciudad. Ya antes se había dado este tipo de violencia vinculado a las noticias que traían consigo los refugiados y soldados sobre el avance franquista. No obstante, carecemos de los datos suficientes todavía para poder establecer relaciones más concretas.

-No todos los que entraban en las chekas eran fascistas o defensores del Golpe de Estado… ¿no? – En el principio no, pero después tal como se aproxima el 37—recordemos que en mayo del 37 salta todo por los aires en el epicentro de Barcelona—más o menos, con diferencias y matices, los que defendían a la República fueron todos a una, pero luego hubo importantísimas fisuras entre milicianos, anarquistas, comunistas, poumistas, ¿qué papel juega aquí la represión en las chekas?

-Los comités llamados por la propaganda franquista “checas” en Madrid o Barcelona, a la altura de los sucesos de Barcelona, ya no estaban operativos. Desde diciembre de 1936 y hasta febrero de 1937 su actividad fue minoritaria, cuando no marginal, desapareciendo la mayor parte de ellos para integrarse en las instituciones, en sus propias organizaciones o en sus trabajos anteriores a la guerra.

-En las guerras civiles en las que en un propio pueblo, de repente, de la noche a la mañana—por decir algo—todo estalla… lo que sí es lógico pensar es que hubo chivatazos, revanchas, saldos de cuentas, envidias, deudas que había o no que pagar y según donde estés de posicionado y quién tenga el ascua más caliente se tiene una oportunidad de oro, mediante la violencia, de cortar cabos sueltos…se ha hecho, se hace y se hará, ¿no?

-La resolución de viejos conflictos a través de la violencia fue un elemento común en ambas retaguardias. Lamentablemente, no contamos con las denuncias hechas a los comités por la ciudadanía, ni con un listado de personas juzgadas en estos centros. Solo contamos con las denuncias realizadas en posguerra donde se pudo hacer referencia a estas viejas rivalidades. No obstante, en la mayor parte de los casos desconocemos el motivo o los motivos exactos de la denuncia. Todo parece indicar que el componente político jugó un papel importante, pero todavía queda mucho por hacer en este sentido.

-No toda la represión era tan desorganizada como se dice, según tu explicas…pero haberla la hubo, ¿no?, me refiero a grupos, patrullas…que operaban un poco en cada pueblo donde está claro que recibían listados…tampoco es del todo creíble ni demostrable que esos listados viniesen de los Comités Revolucionarios…¿qué nos puedes comentar?

-Los comités rurales, principalmente, no tuvieron que recurrir a un listado. La vida en los pueblos permitió conocer las preferencias ideológicas y los rencores previos que pudieron facilitar la irrupción de la violencia como forma de resolución de conflictos. En el caso de las ciudades es un fenómeno más complejo. La violencia ejercida por los comités no fue una violencia planificada de antemano, se fue imponiendo en función del desarrollo de los acontecimientos. Fue organizada en tanto que los comités canalizaron las denuncias dejando poca acción a la iniciativa fuera de estos cauces. Tenemos casos en los que una determinada población, ante un bombardeo, por ejemplo, reclamaba la ejecución de personas detenidas en las cárceles oficiales que fueron frenados por los miembros de los comités o que participaron en el asesinato de los reos. Todavía queda mucho por hacer en este campo y mucha investigación de centros-comités y pueblos de la retaguardia republicana.

-Otro denominador común en todo este trabajo tuyo en torno a las checas, violencia de violencias es o fueron los miedos, ¿verdad?

-El miedo siempre estuvo presente. Se recoge a través de los testimonios, cuando se oían los vehículos, sin saber si una persona iba a ser detenida esa noche o si ese coche que circulaba iba a efectuar disparos contra los milicianos apostados en un parapeto. Si las bombas iban a derribar el edificio donde se refugiaban un grupo de vecinos; o miedo ante el tribunal que juzgó a los sospechosos. Un miedo que no abandonó Madrid, como muchas otras zonas de España, hasta muchos años después.

-¿Cómo nacen los Comités Revolucionarios en Madrid?; ¿a la par que en el resto del Estado?-¿Y cómo es la génesis de las chekas?

-Nacieron como consecuencia del golpe de Estado. Primero para frenar la sublevación y, tras lograr este objetivo, extender un proceso revolucionario. Hablamos de procesos revolucionarios porque fueron varios puestos en marcha de forma simultánea y ninguno llegó a tomar el poder, siguiendo vigente el sistema republicano. Este fue su nacimiento en Madrid, en otras zonas de la retaguardia, por ejemplo, en zonas rurales, el inicio de estos procesos vino de la mano del abandono de las fuerzas del orden de sus puestos, siendo trasladados por las autoridades locales o centrales o bien, se marcharon ante su apoyo explícito a la sublevación. En otros casos, el fenómeno revolucionario y la irrupción de los comités en la vida pública vino dado por las milicias, como ocurrió en Aragón.

En relación a la equiparación de estos centros con la Cheká soviética empezó en el mismo septiembre de 1936, mes en el que se produjo la formación de las Brigadas Internaciones y la República consiguió la adquisición de material soviético y su ayuda internacional. A partir de ese momento fue en aumento el uso del concepto, aunque no fue hasta terminar la guerra cuando se consolido para el caso madrileño. En un principio su uso fue indeterminado y no se fijaba bien el uso del concepto a los comités. Además, el bando franquista utilizó este término para definir la actuación de otros centros en otras regiones y momentos del enfrentamiento bélico. Así encontramos “checas” en Asturias, cuando el frente se traslada allí, o en Barcelona al ser tomada la ciudad condal. Es más, en este último caso, su uso es selectivo, es solo para dos preventorios del Servicio de Investigación Militar, el SIM.

Aunque la pieza cuarta de la Causa General defiende la existencia de “checas” en todo el territorio peninsular, incluso en zonas como Galicia donde siempre estuvieron las fuerzas franquistas, las propias autoridades locales desmienten su existencia. Por ejemplo, en la zona del País Vasco que quedó en el lado republicano del frente, los guardias civiles de los pueblos defienden que allí no hubo “checas”, que lo que hubo fueron comités. Comités que realizaron las mismas funciones o similares a los madrileños. El porqué del uso del concepto para unos centros como los madrileños y no para otros, como los rurales de Castilla-La Mancha o los del País Vasco es una de las preguntas a las que intenta responder El mito de las checas.

-¿Fue una solución, la de armar al pueblo, para defender más a la República o a la revolución, aprovechando que el Golpe había abierto brecha?

Numerosos comités aprovecharon el armamento primero para frenar a la revolución y, dependiendo de la organización, fomentar el proceso revolucionario. Sin embargo, todo parece indicar que la mayor parte del armamento se fue con las columnas a los frentes. Una parte si se quedó en la retaguardia para fomentar la revolución. Pero todo depende de la organización, ya que según algunos indicios fueron los comunistas y los socialistas los que recibieron la mayor parte del armamento, en detrimento de otras organizaciones como las libertarias. Fue la conjunción de ambos fenómenos, el contexto y el armamento, lo que favoreció la aparición, primero, y la consolidación después de los comités.

-En muchos lugares las milicias, sobretodo en un principio, salvaron a la República…

-Mantuvieron zonas a favor del Gobierno, pero el control efectivo quedó en manos de comités y de las milicias. En muchos casos, el Gobierno se convirtió en un actor más en la lucha por el control de la situación. De forma progresiva, ante la evolución del conflicto y los cambios en los gobiernos, los comités y las milicias dieron paso a las formas de gobierno institucionalizadas antes del golpe de Estado, lo que produjo que para el final de la guerra, el Gobierno hubiese recuperado el monopolio de sus funciones casi de forma absoluta.

-¿Cómo ha sido el proceso y la tarea ardua de investigación que, además tiene mucho a ver con el proceso de documentación? La investigación, la recopilación de documentación, el contrastar todo ello…el aproximarse a testimonios más o menos directos sobre vuestro trabajo…es un trabajo que requiere de una tarea inmensa, de minuciosidad, pero también de mucha gratificación al final… ¿qué nos puedes decir?

-Empecé mi investigación recurriendo a la Causa General para conocer los centros que fueron llamados “checas” en Madrid. Una vez que tenía las localizaciones, me centré en Vallecas porque me permitía un doble análisis a través del Puente de Vallecas, una zona urbana, y el pueblo de Vallecas, una zona en proceso de urbanización, un punto intermedio entre el ámbito urbano y el rural. Cuando conseguí reunir todos los nombres de los integrantes de los comités acudí al Archivo General e Histórico de la Defensa en Madrid para consultar todos los consejos de guerra que conservasen sobre los miembros de los comités y de las organizaciones sociales o políticas a las que estuvieron vinculados, es decir, ateneos libertarios, radios comunistas o casas del pueblo socialistas. Una vez reunida esta información la contraste con los expedientes personales conservados en el Centro Documental de la Memoria Histórica y la documentación propia de los comités y los centros sociales y políticos. Esta información se encuentra tanto en el Centro Documental, como en los archivos Regional y de Villa de Madrid y los archivos de las organizaciones como el Archivo Histórico del PCE, las Fundaciones Largo Caballero y Pablo Iglesias o, para el caso libertario la Fundación Anselmo Lorenzo o Salvador Seguí. A su vez completé la investigación con información del municipio de Vallecas en los archivos anteriormente mencionados de Villa y Regional de Madrid, el Archivo Central de la Guardia Civil y el Archivo General de la Administración. Cerré la investigación volviendo a sus miembros con informes del Archivo General del Ministerio del Interior para los antecedentes penales y al Archivo General de la Administración. Todo este proceso iniciado en 2014 con la tesis y culminado en 2017, se completó y compaginó con la lectura de todas aquellas referencias que pude conseguir sobre la guerra civil, la violencia y el Municipio de Vallecas, así como de la Cheká soviética. Desde el 2017 a esta parte se ha revisado y ampliado los materiales consultados, intentando con ello, si se me permite la expresión, reunir el mayor número de piezas del puzle posible para acercarme lo más fielmente posible a los acontecimientos recogidos en el libro El mito de las checas. Cada vez que vas ligando estas piezas a través de la información encontrada en los archivos generaba en mí una gran satisfacción. El ver que cada vez vas conociendo mejor tu objeto de estudio y que el trabajo arduo empieza a dar sus frutos, es un sentimiento de felicidad indescriptible. Todo proceso investigador tiene esos momentos gratificantes, así como los de frustración al no poder avanzar.

-¿Y qué metodología de trabajo seguiste en la elaboración de este libro?   -¿Trabajas sobre un guion de cuestiones y/o preguntas sobre las que ir encontrando respuestas?

-Empecé mi investigación a través de la Causa General para conocer los centros que fueron llamados en Madrid “checas”. Las preguntas que guiaron esta investigación fueron ¿Qué fue una checa? Cuando llegue a la conclusión de que fueron comités y que fue el uso del concepto “checa” un instrumento propagandístico franquista, me pregunte ¿por qué los franquistas recurrieron al concepto “checa” para definir a los comités? ¿cuáles fueron las diferencias y similitudes entre la Cheká soviética y los comités? ¿a qué intereses respondió el uso de este concepto en la guerra civil española? Estas preguntas junto a los resultados obtenidos en la investigación archivística fueron los que guiaron la presente investigación. Es decir, se partió de una serie de hipótesis que se vieron reafirmadas o negadas por la documentación archivística consultada. Se ha intentado recoger la mayor información posible para que la investigación sea consolidada, ofreciendo resultados rigurosos.

-¿Cómo ha sido trabajar con Comares en su prestigiosa colección de Historia?

-Sinceramente, ha sido estupendo. Desde el primer momento se interesaron por el proyecto y me sentí siempre valorado. Solo tengo palabras de agradecimiento para con la editorial Comares, en especial con Miguel Ángel del Arco, quien siempre me apoyó y fue el primero en tener acceso al borrador expresando su interés por mi trabajo. A su vez, también tengo palabras de agradecimiento a Eloísa y Gonzalo Osorio.

-¿Nos puedes dar alguna pista sobre lo que estás trabajando ahora?

-Ahora me encuentro trabajando en un par de artículos que profundizan en el estudio de Vallecas durante el primer tercio del siglo XX y en un pequeño libro sobre la biografía de dos miembros del Ateneo Libertario de Vallecas, Victoriano y Amor Buitrago, padre e hijo respectivamente.

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