Exposición "Todos (...) los nombres". PANEL 25: La represión en Camas (Sevilla)

(…) No puede nadie probar que se ha cometido en ninguna parte, la villanía de asesinar a una sola persona (Queipo de Llano). 47 vecinos de Camas desmienten hasta hoy las palabras del ex general sublevado (…)

Camas vivió muy de cerca la sublevación de Sevilla. Muchos de sus vecinos, que trabajaban en la capital, llevaron al pueblo la noticia del golpe en los primeros momentos del sábado 18 de julio. En los días siguientes, la población sería testigo del continuo trasiego de huidos de los barrios sevillanos, sobre todo de Triana, que contaban las atrocidades que llevaban a cabo los sublevados y, en especial, los legionarios de Castejón.

El día 19 la localidad fue testigo de la traición de la Guardia Civil a la columna minera que venía de Huelva por La Pañoleta. Con numerosos muertos y detenidos, producidos por los disparos de los emboscados y por la violenta explosión de un camión cargado de dinamita, aquella columna fue la generosa contribución que los trabajadores onubenses hicieron para intentar revertir el curso de los acontecimientos.

Los vecinos no se desalentaron. Intentaron cortar el tráfico por la carretera interponiendo tres vagones de ferrocarril y uno más sobre la vía del tranvía. Organizaron apresuradamente la defensa del pueblo requisando escopetas de caza y armas obsoletas. Establecieron guardias en varias azoteas y en La Pañoleta. Todo ello sin atentar contra la vida de nadie y ni siquiera detener a los derechistas que pretendían sumarse al golpe. A través de un improvisado Comité, hombres como Enrique Pinto, Antonio el de Faustino, los «hijos del Maestro Punto», etc., encabezaron una resistencia ejemplar dirigida desde el Ayuntamiento y en la que participaron las organizaciones del Frente Popular, los sindicatos y hasta un Comité de Parados que dirigían Julián Mateos y Manuel Limón.

La ocupación del pueblo, sin oposición posible y sin armas adecuadas, trajo consigo, bajo el mando del comandante militar, el teniente de la Guardia Civil Francisco Leiva, una durísima represión. Decenas de sus vecinos fueron detenidos y llevados a la capital, y la mayoría de ellos, con su alcalde Manuel Cabello a la cabeza, asesinados. De más de cuarenta de ellos conocemos hoy sus nombres, pero la historia de la represión en Camas está aún pendiente de escribirse.

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