El campo de concentración de la Almadraba de Rota fue un lugar de organización de prisioneros tras la Guerra Civil

Más de 4.000 prisioneros pasaron por este depósito en abril de 1939. Ayer comenzaron unas jornadas sobre este capítulo histórico

Foto: izq a dcha: Santiago Moreno, Encarna Niño y Pedro Pablo Santamaría

El campo de concentración de la Almadraba de Rota es uno de los grandes desconocidos de la historia sobre el que ahora se está investigando gracias a la moción que se aprobó en pleno el pasado mes de junio de 2020 por el Ayuntamiento de Rota que persigue de esta forma, dar a conocer una parte de la historia «escondida y oculta».

Parte de esa investigación que dirige Santiago Moreno, doctor en Historia, ya está en marcha con la colaboración del propio Ayuntamiento y la Diputación de Cádiz, y en la tarde de ayer, se iniciaron unas jornadas bajo el título «El campo de concentración de la Almadraba en Rota» que vienen a completar ese interés por sacar a la luz una parte de la historia local que es prácticamente desconocida y que se completará con otras acciones. Y es que pocos roteños sabrán que en la zona de la Almadraba hubo un campo de concentración al que llegaron hasta 4.000 presos de la posguerra española con Franco en el poder. Fue sobre todo entre  abril de 1939 y junio de 1941 cuando este campo de concentración estuvo activo en la localidad llegando a tener en octubre de 1939 a 4.823 prisioneros llegados de distintos puntos del país.

El de Rota, también conocido como depósito de prisioneros, era un lugar para clasificar y enviar a los presos a los batallones de trabajos forzados, por eso, el tiempo que pasaban en la localidad nunca era prolongado. Desde el municipio los trasladaban allí donde hacía falta mano de obra para la construcción de caminos, carreteras, fortines, edificaciones militares, pistas, etc., muy especialmente,  a la zona de Gibraltar.  El de la Almadraba fue el campo de concentración que más tiempo estuvo en funcionamiento en la Segunda Región Militar (que comprendía Andalucía y Badajoz).

De todo esto y más se habló ayer en estas jornadas que en la tarde de este viernes tendrá continuidad con una nueva conferencia. Mucho público asistió a la primera jornada, en el salón multiusos del Palacio Municipal Castillo de Luna, que inauguró la delegada de Cultura y Patrimonio, Encarna Niño, junto al miembro de la Asociación Memoria Histórica de Rota, Pedro Pablo Santamaría, y el historiador Santiago Moreno, que está investigando más sobre este tema.

Llamamiento a roteños que hayan escuchado historias a sus mayores sobre el campo de concentración de la Almadraba

Precisamente, en el acto de apertura de las jornadas, el historiador hizo un llamamiento a aquellas personas, roteños, que en su día de pequeño escucharan alguna historia en sus casas a sus mayores sobre el campo de concentración que hubo en la localidad en la zona de Punta Candor. Vale cualquier detalle que ayude a completar esa memoria que se quiere recuperar y que aunque se está investigando en los archivos nacionales, donde se están encontrando muchos datos sobre este campo de concentración,  ayudaría tener testimonios de la época.

Encarna Niño indicaba que estas jornadas y la investigación que se está realizando ayudará a conocer más y mejor «la historia robada y escondida» sobre los campos de concentración de Franco donde iban a parar «los enemigos de la patria» (vagos, maleantes, masones, judíos y rojos). Hubo más de 300 campos de concentración y un millón de prisioneros y el de Rota fue importante en la logística, por eso, como delegada de Patrimonio quiso agradecer el trabajo de Santiago Moreno y el que viene haciendo el grupo de Memoria Histórica de Rota que con su libro «Memoria Rota» ya ha puesto luz en sucesos previos y posteriores a la Guerra Civil española en la localidad.

En la misma línea, Pedro Pablo Santamaría quiso agradecer el desarrollo de estas jornadas y la buena acogida de público que hubo en la sesión de ayer y que continuará hoy a las 18.00 horas. Como miembro del grupo Memoria Histórica de Rota, avanzó algunos de los proyectos en los que trabajan e hizo un llamamiento a aquellas personas que se quieran unir al trabajo de investigación que se está realizando e impulsar proyectos que tienen en mente como  rutas sobre la zona del campo de concentración, la descatalogación del campo de concentración como lugar de la memoria, geolocalizar dos fosas comunes que aún hay en la localidad, desarrollar la unidad didáctica sobre la memoria democrática de Rota para acercarla a los estudiantes o la escultura en homenaje a las víctimas de la Guerra Civil y represión franquista en la villa.

Hace falta gente nueva, decía, investigar y descubrir la historia silenciada, por lo que abría las puertas de la asociación a quien quiera sumarse.

Tras el acto de apertura con los oportunos agradecimientos a ponentes,  técnicos, investigadores, al Ayuntamiento, Diputación y grupo de Memoria Histórica de Rota, se iniciaba la conferencia “Rota, clave para entender los fortines, caminos y prisiones de la provincia de Cádiz” de José Manuel Algarbani, licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Granada y en  Documentación por la Universidad Abierta de Cataluña; a la que siguió «Los campos de concentración de Franco”, de Carlos Hernández, periodista, escritor y experto en comunicación empresarial y política.

José Manuel Algarbani habló al principio de los campos de concentración en general y del de Rota en particular mostrando documentos históricos sobre el funcionamiento del mismo. Fue un sitio de paso de muchos prisioneros, como indican las actas de altas y bajas que se iban firmando en la época y fue fundamentalmente, un punto estratégico en un país, decía, que en 1939 con 500.000 presos «era una inmensa prisión». Hay que señalar que en 2020 había en España 50.000 presos, por lo que la diferencia es abismal. Con esa cantidad de prisioneros, perdedores de la guerra, comenzaron a formarse los campos de concentración, que los había de dos tipos, como explicó el ponente, y del que solo se salvaba uno si la familia conseguía los avales suficientes que en la época venían de la mano del alcalde del pueblo, el cura y otras personalidades influyentes.

El ponente contextualizó la época indicando que en Cádiz, hasta 1938 solo hubo un campo de concentración  y no es hasta abril de 1939 cuando empieza a hablarse del de Rota, un sitio desde el que se organizaban los batallones de trabajo y que se encargaron en buena parte, de construir el sistema de fortificaciones de la orilla norte del Estrecho porque Franco quería conquistar Gibraltar invadiéndola con artillería y por eso, el campo de concentración de Rota fue importante. De ahí salía el 90% de las unidades disciplinarias que se encargaban de los trabajos de semiesclavitud y condiciones muy precarias para ese importante sistema de fortificaciones que se construyó en el Campo de Gibraltar.

En Rota, por ejemplo, los prisioneros se encargaron de construir una pista militar  de enlace de las carreteras de Rota a Jerez y de Rota a Chipiona; ampliaron el observatorio de la Batería Vickers, realizaron el proyecto de electrificación y obras complementarias en la Batería Vickers, además de fortines de los que hoy queda algún resto como el mirador de la almadraba, un lugar estratégico en la época.

A José Manuel Algarbani le siguió Carlos Hernández con su ponencia sobre «Los campos de concentración de Franco», contando así «la historia real» y no la «historia falsificada que hizo el franquismo». El ponente expuso las motivaciones que le llevaron a las investigaciones rigurosas y que estuvieron impulsadas por una motivación personal y familiar.  Se metió de lleno en investigar los campos de concentración en España, 303 en total, con peculiaridades y características particulares.  Durante una hora habló de las generalidades y cosas comunes que ocurrían en estos campos de concentración pero en realidad, aclaraba, cada campo tenía su propio funcionamiento. A través de testimonios y supervivientes ha podido conocer de primera mano la vida de los prisioneros en estos espacios y a través de un vídeo breve, compartió con el público esas experiencias.

Carlos Hernández se refirió al periodo de transición que vivió España tras la muerte de Franco y la poca visibilidad que se le dio a los republicanos que tras la dictadura, decía, fueron tratados como criminales durante muchos años a diferencia de lo que ocurrió en otros países tras la guerra. Poner el foco en algo tan poco estudiado como los campos de concentración del régimen franquista ocupó la hora que prácticamente estuvo ante el público asistente que también pudo realizar algunas preguntas a los ponentes.

De esta forma, Rota quiere difundir parte de una historia local muy desconocida en general.

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