Granada. «A dos kilómetros de la Fuente Grande…»

► Un documento oficial ubica la fosa de Lorca a un kilómetro de las últimas excavaciones

► Primer documento que admite la responsabilidad franquista en la muerte del poeta

► Estaría muy cerca de donde dijo Couffon, primer extranjero que investigó el asesinato

El Mundo | Ramón Ramos | Granada | 23-4-2015

«A unos dos kilómetros a la derecha de Fuente Grande…» El paraje donde el único documento oficial del que se tiene constancia en que el régimen de Franco reconoce su implicación en el asesinato de Federico García Lorca es, en realidad, un lugar de peregrinación para familiares de republicanos que corrieron la misma suerte del poeta en los trágicos días de la guerra civil y posterior represión.

Aunque el informe policial toma la Fuente Grande, la fuente de Aynadamar, la ‘fuente de las lágrimas’ como la bautizaron los árabes, como punto para caminar «a la derecha» en busca del punto donde fue enterrado Lorca, el poeta en realidad debió hacer el camino desde el lado contrario, desde Víznar, donde en el edificio denominado Las Colonias pasó su última noche antes de ser «pasado por las armas», según el eufemismo con que el redactor despacha su escrito.

En ese punto de la serpenteante carretera local, justo unos metros antes de donde acaba el término municipal de Víznar, se localiza el Barranco de Víznar, donde un monolito y una placa recuerdan el sufrimiento y cruel destino de centenares o miles represaliados republicanos. Debe tratarse del barranco de «difícil localización» al que alude el informe. Hoy declarado ‘lugar de memoria histórica», durante años fue punto de cita del homenaje clandestino que se rendía a García Lorca en la noche del 18 al 19 de agosto, aniversario -se supone- del asesinato.

Allí, cerca de Las Pozas, de Los Albercones, situó de hecho Claude Couffon -el primer investigador extranjero que vino a Granada tras la huella de Lorca y los misterios que todavía hoy envuelven su muerte- el lugar donde reposa el poeta. Desde Fuente Grande, a 200 metros, está el olivo, donde también hay quien ha situado el asesinato. Hoy, entrada al Parque García Lorca, bautizado así a finales de los 80, cuando la Diputación Provincial adquirió los terrenos para perpetuar la memoria, a un kilómetro de allí se han venido efectuando las últimas exhumaciones, que arrojaron un resultado negativo. Y unos 600 metros después, siempre en dirección a Víznar y justo donde se localiza el límite municipal de ambos pueblos, el Barranco. Hay que subir un estrecho camino y, a continuación, bajar a una hondonada. Allí, entre pinares y placasque hoy libremente recuerdan los nombres de muchos de los fusilados -entre ellas, una dedicada a García Lorca- y es donde lugareños paseantes recordaban a EL MUNDO esta mañana de jueves que «es donde en el pueblo hemos dicho siempre que está«.

Cadáveres enviados al Valle de los Caídos

Que el cuerpo de Federico continúe allí, en cualquier caso y siempre que se le dé credibilidad al informe, no es de todas formas seguro. En la zona se procedió a exhumaciones de cadáveres que a finales de los 50 fueron enviados al Valle de los Caídos, sin que exista documentación que lo ratifique ni permiso de los familiares afectados no relación de los trasladados.

Juan de Loxa, que durante varios años dirigió la Casa-Museo del poeta en Fuente Vaqueros, otorga un valor «relativo» al documento desvelado ayer. «Su valor es precisamente que por primera vez vemos un informe con timbre oficial«. De su contenido «pocas novedades aporta. A mí no me ha sorprendido». Ni siquiera el punto en que fue inhumado, pues «ya el acta de defunción», emitida en 1940, «localiza el lugar en la carretera de Víznar a Alfacar», documento que achaca la muerte a «heridas producidas por hecho de guerra».

Que su condición de «homosexual», de izquierdas -‘socialista’, según el informe-, masón con el sobrenombre de ‘Homero’ son también elementos conocidos y el informe confirma también, además de la identidad de Ruiz Alonso, diputado de la CEDA, como protagonista principal de la captura, siquiera lateralmente, el desproporcionado despliegue de fuerzas que procedieron a la detención del poeta, con vigilancia en todas calles adyacentes y los tejados de la casa de la familia falangista Rosales donde se había refugiado.

El informe, fechado en junio de 1965, casi 29 años después del asesinato, está redactado por la temible Brigada Político-Social de la Jefatura Superior de Policía de Granada, en la época ‘martillo’ de estudiantes y sindicalistas. Sus contenidos son genéricos y va dirigido al gobernador civil, en la época José María Alfín Delgado, a instancias del Ministerio de la Gobernación, hoy del Interior.

Un evocador poema de Federico apunta: «Mi corazón reposa junto a la fuente fría». Cerca de esa fuente (fría) de Aynadamar, según el informe policial que ha salido a la luz pública. Investigadores coinciden: tiene que haber otro, anterior a este de 1965. Un grupo de policías de Madrid viajó a Granada en una fecha indeterminada, a finales de los años 40 o principios de los 50, con el fin de elaborar un informe. Arreciaban ya entonces las voces desde el extranjero que reclamaban la verdad. Según testimonios recogidos por el estadounidense de origen español Agustín Penón en 1954, se cerró en falso en cuanto las primeras investigaciones apuntaron a la responsabilidad del régimen de Franco.

http://www.elmundo.es/andalucia/2015/04/23/5538e34ce2704e58288b4577.html