Huelva. ACTUALIZADO. La lenta agonía de la vieja cárcel

El Defensor del Pueblo se suma a reclamar una atención del espacio como lugar de la Memoria Histórica por su estado «ruinoso». Un edificio apropiado para acoger un centro multicultural.

Huelva Información | Eduardo J. Sugrañes | 23-4-2016

NO seré yo quien haga apología ni de esta ni de otra cárcel o centro penitenciario, donde al final acaban recluidas personas porque hicieron cosas de las que se arrepentirán o porque regímenes totalitarios les quitaron sus derechos. Pero ciertamente desde hace muchos años nos inquieta el estado de la antigua cárcel de Huelva, especialmente a partir de 2007 cuando deja de prestar toda función. 

Se trata de un edificio singular en una ciudad en la que hay escasos con estas características, que puedan ser de titularidad pública y que sean susceptibles de ser puestos al disfrute de la ciudadanía para distintas funciones que nada tengan que ver con su origen inicial. 

Ese es el caso de la vieja prisión, que ha llegado al más absoluto de los abandonos. El deterioro exterior es evidente pero la destrucción a la que ha sido objeto su interior es, sencillamente, devastadora como así la mostraron los fotógrafos de Huelva Información para denunciar el estado en el que se encuentra. 

Viendo las imágenes se puede decir que, sin querer engañarnos, que esto no tiene solución alguna o, sin ser muy pesimistas, pues que sería muy difícil. Muchas cosas corren en su contra y la no menos importante es que en tiempos de crisis no se está para muchas virguerías y menos en edificios en desuso, por mucho letrero de la Memoria Histórica que le pongan a las puertas del mismo. Lo más seguro que puede ocurrir es que el letrero se quede al pie de un solar vacío. Recuérdese el caso del Manuel Lois, cuando se perdió la oportunidad de rehabilitar un excelente edificio, convertido ahora en un inmenso descampado. 

La realidad es que la vieja prisión lleva años abandonada, no es cosa de ahora. Se trata de una patata caliente para quien lo coja. El Ayuntamiento la reclamó a Instituciones Penitenciarias, en 1996, cuando se inaugura el nuevo centro y, en 2003, firmó un convenio cediendo terrenos en Vistalegre para el centro de inserción. 

Es el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas el que debe responder y no lo ha hecho. No muestra el más mínimo interés y a las pruebas nos remitimos. El nuevo equipo municipal denunció el abandono de la antigua cárcel, imponiendo una multa coercitiva a la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, al no haberse acometido las actuaciones urgentes en materia de seguridad y limpieza del edificio fijadas. 

El Defensor del Pueblo acaba de constatar esta situación de abandono en su último informe. Alerta de su estado lamentable y señala que el proceso de destrucción y deterioro «no ha tenido una respuesta que impida este resultado ruinoso y de absoluto espolio». Lo cierto es que habrá que ser optimista y esperar que el edificio aguante a que desde Madrid llegue la solución esperada, aunque eso no será ni mañana ni dentro de un año. 

No debemos conformarnos solo con que hayan puesto un cartel de la Memoria Histórica, recordando un episodio en la vida de este inmueble, sangrante y vergonzante. No hay que quedarse en reclamar el edificio únicamente desde esta perspectiva y menos estigmatizarlo. Así lo perderíamos, con el tiempo se desmoronaría como lo estamos viendo en estos últimos años. La respuesta debe ser convertirlo en un centro multicultural. Aquí sí que cabría el gran museo de la arqueología que reclama Huelva o también de la memoria colectiva. 

De 1968 a enero de 1979 la cárcel de Huelva junto a la de Badajoz eran las únicas destinadas a la llama «reeducación» de homosexuales y lesbianas, eliminado con la llegada de la Constitución de 1978. Sin embargo este edificio inaugurado en 1933 en plena República se incluye dentro de las cárceles modelos que se construyeron en el país en esa década y que pusieron a las instituciones penitenciarias en la vanguardia europea. Aquí, en Huelva, se dejó a un lado la cochambrosa cárcel en pleno centro de la ciudad, junto a la calle de Enmedio, en la hoy Gran Vía. 

Se trata de varios edificios con cubiertas de teja vidriada y aparejo de ladrillo muy cuidado. En la composición de los huecos se percibe cierta influencia de la arquitectura de Frank Lloyd Wright. Atribuido al arquitecto José María Pérez Carasa, está catalogado en el PGOU con carácter monumental. 

Insistimos: Si se mira el edificio más allá del uso que tuvo, podemos ver que estamos ante una construcción que puede tener otros fines, destinado a la cultura o las necesidades vecinales de la zona. Siempre si se llega a tiempo, aunque en este caso se va agotando.

http://www.huelvainformacion.es/article/huelva/2269177/la/lenta/agonia/la/vieja/carcel.html

Antecedentes

http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/carcel-de-huelva-lugar-de-infamia-lugar-de-memoria-lugar-de-nada/