Nerva (Huelva). ACTUALIZADO. La durísima represión a los mineros de Río Tinto que desafiaron a Queipo de Llano.

La durísima represión a los mineros de Río Tinto que desafiaron a Queipo de Llano

La fosa común de Nerva inicia un largo proceso de exhumación dónde podría albergarse entre 221 y 500 víctimas de la represión golpista. La mayoría son mineros, hombres que lucharon al inicio del golpe militar para frenar la entrada del fascismo de Queipo de Llano. Les costó demasiado caro. En 1937 ya se registraban en Nerva doscientas cuarenta y seis viudas y quinientos setenta niños huérfanos.

sevilla / 26/05/2019 11:58 / maría serrano /

En la noche del 25 de agosto de 1936, el Comité provisional del ayuntamiento republicano de Nerva firmaba su redención ante las tropas militares. El historiador onubense Miguel Ángel Collado cuenta a Público como «el alcalde José Rodríguez González, huyó del pueblo junto a otras 200 personas. Eran alrededor de las dos de la madrugada del 26 de agosto».

Con la llegada de los enviados de Queipo de Llano a la Cuenca Minera de Riotinto se inició la huida de muchos de los habitantes de Nerva, hasta dejar un pueblo minero lleno de viudas, huérfanos y mujeres víctimas del terror que se avecinaba en pocas horas. Collado prosigue que la intención del alcalde «era solo que se dejara de derramar sangre» Pero Queipo de Llano no tenía esos planes para la cuenca minera de Río Tinto que dejó más de 1.500 desaparecidos, en aquellos primeros meses de guerra.

Andrés Fernández es el arqueólogo encargado de iniciar la exhumación de la fosa de Nerva, conocida como la fosa de los mineros. Este municipio de la Cuenca Minera mermó drásticamente su población en 1940. «Las evidencias de los cuerpos de la fosa (de los que se encuentran contabilizados 221 víctimas) están bastante en superficie». A menos de 20 centímetros ya hay restos. Y la cifra que se baraja puede ir incrementándose. Fernández que ya exhumaría en 2009 la fosa más grande (por número de víctimas en Málaga capital) con 2.800 cuerpos, sabe que en Nerva se encuentra la fosa con mayor número de víctimas en un entorno rural, fuera de las capitales de provincia. «Conocemos los nombres y apellidos de estos 221 víctimas pero podría haber más de 500» en las cuatro fosas que se reparten en el cementerio del municipio.

«Los mineros están equivocados y lo van a pagar»

El recuerdo de aquella entrada de cientos de falangistas, organizados en columnas resultó dantesca para muchos de los vecinos de Nerva. Collado recoge varios testimonios orales en su tesis La Guerra Civil y la represión franquista en la Cuenca Minera de Riotinto publicada en la Universidad de Huelva. «El día 26 de agosto, que era cuando entraron estos señores, veíamos a los tíos bajar por los cerros; se veían bajar abajo con unos cruces… con unos crucifijos así de grandes. Nada más entrar en Nerva y a la media hora había camiones para el cementerio».

Matías Romero Marín, recuerda los registros en cada una de las viviendas «¿Tú no has visto las películas? Lo mismo que en las películas corriendo en esta casa, ahora a otra, saboteando las casas viendo si alguien pasaba para matarlo… todas esas cosas… «.

Miguel Ángel Collado relata las conversaciones de aquellos huérfanos con los falangistas establecidos en Nerva, creando entre los vecinos un verdadero clima de miedo. «Niño ¿tu padre es de derechas o de izquierdas?» No entendía de eso, pero le espeté inocentemente sin saber, «mi padre es minero-agricultor y trabaja para La Compañía (…) luego le solté «mi tío Benito y mi primo Antonio están en la cárcel». Los soldados replicarían en voz alta, «los mineros están equivocados y lo van a pagar. ¡Aquí no va a quedar ni uno!». Iban por cada calle de Nerva gritando «¿Dónde están los comunistas?, ¿Dónde se esconden los republicanos?» amenazando con matarlos a todos y disparando al aire.

Inmediatamente después de quedar constituida el primer ayuntamiento de la Nerva «reconquistada», se vivió uno de los momentos más macabros que se recuerda de aquellos días. Collado cuenta a Público como «mientras la cárcel se volvía a llenar», uno de aquellos falangistas dio con un músico local y le instó a «presentarse con todos los intérpretes que consiguiese encontrar bajo amenaza de fusilamiento». Fueron obligados a festejar, a tocar partituras patrióticas ante el recuerdo imborrable de tantos familiares huidos o asesinados aquellos mismos días.

La tierra ácida dificultará la identificación de los restos

La desaparecida Dirección General de Memoria Democrática del gobierno andaluz no ha pospuesto el acuerdo de intervención en la fosa de Nerva, con fondos de la Diputación de Huelva y el ayuntamiento del municipio minero. El 2 de agosto de 2018 se firmaría el acuerdo con el entonces consejero de Memoria Democrática, Manuel Jiménez Barrios, y el presidente de la Diputación, Ignacio Caraballo.

El arqueólogo Fernández ya está al pie de la fosa y desvela que las actuaciones se podrán alargar hasta «después de verano». Los trabajos de delimitación se han concretado cuatro fosas dentro del cementerio de Nerva. «Tres se ubican en la zona izquierda del camposanto. La primera está en la zona derecha donde podrían albergarse entre 30 y 50 cuerpos».

La tierra roja de la cuenca, y su fuerte acidez podrían evidenciar restos muy deteriorados para unas futuras pruebas de ADN. «Ya nos ha ocurrido en otros municipios cercanos en Zalamea la Real o el Madroño, donde están descompuestos por la geología de la cuenca minera que hacer aún más difícil la identificación.

Las actuaciones de indagación, localización y delimitación se desarrollarán en una superficie de cien metros cuadrados, donde las fosas se presentan con una media de dos metros de anchura y con longitudes diversas que van desde los cuatro a los veinte metros.

«A mi tío lo mataron por error y este años hemos conocido que está en la fosa de Nerva»

Los familiares se van poco a poco personando y dando señas del paradero de los suyos, como le ha ocurrido desde Barcelona a Flor Calzada. Hasta el pasado año, no logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón Herrada Domínguez, donde se evidencia su enterramiento «en el centenario de Nerva». Su madre Antonia estuvo toda la vida pensando que su hermano había desaparecido, sin dejar rastro.

Ramón es el único tío que Flor tiene enterrado en la fosa de Nerva, del único que no conserva fotografías. «Era el más mayor de todos y lo quitaron de en medio por error». Con esa frialdad lo comunicó a su familia uno de aquellos falangistas. Y así lo testimonia Flor no solo a Público, también en el acta notarial que le entregaron tras prestar declaración en la querella argentina en el año 2013. «En los primeros días de las entrada de las tropas nacionales, mi tío Ramón fue sacado de su casa y nunca más se supo de él». Tenía tan solo 41 años y no pertenecía a ningún partido político. «Lo confundieron con mi tío Enrique» que estaba escondida en la casa de su madre esperando y había sido un militar afiliado a la CNT «Dijeron, este es un Herrada y se llevaron por equivocación al hermano mayor».

El hermano de Ramón, Enrique Herrada Domínguez también fue fusilado. Según cuenta Flor «fue detenido el 28 de agosto de 1938». Acusado de «rebelión saqueo y asesinato» fue condenado a muerte y fusilado el 17 de abril de 1939 en el cementerio de la soledad de Huelva capital.

Flor nunca dejó atrás el fuerte legado que su madre le había dejado. Y se presentó a la petición de la querella argentina para tomar declaración sobre su historia familiar. «Lo más duro para mi madre fue ver como cada noche iban a buscar a mi tío Enrique, que estuvo meses escondido bajo la amenaza diaria de aquellos falangistas». Día y noche. «Mi madre me hablaba siempre de cómo Enrique decidió salir de la casa, donde estaba escondido en el tejado para no poner en peligro a los suyos».

Flor logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón en 2018 . Ya había encontrado el nombre de su tío en un registro, elaborado por el historiador Francisco Espinosa. «Gracias a las peticiones hechas con la diputación pude tener este documento». En el reza como Ramón Herrada fue registrado el 29 de noviembre de 1939. Su fallecimiento se produciría pocas semanas después de la entrada de los militares, el 20 de septiembre de 1936. «Se testimonia que la profesión de Ramón es jornalero pero mi tío era trabajador de la mina, como tantos otros» La certificación habla de que, tras su muerte, había dejado dos hijos, Modesta de 15 años y Ramón de 10, además de su viuda.

La realidad de aquellas mujeres sin recursos y huérfanos fue tan evidente que incluso las autoridades locales de la Nerva franquista pidieron ayuda para su supervivencia el 14 de febrero de 1937. El acta del ayuntamiento contabiliza «como consecuencia de los últimos sucesos» (haciendo referencia a los fusilamientos), a doscientas cuarenta y seis viudas pobres, con quinientos setenta niños huérfanos de padre. Se documentaban un total bastante superior a «dos mil personas», sin recursos para su subsistencia.

Flor recuerda a sus primas, las hijas de Ramón, aquellas huérfanas que tuvieron que salir adelante apenas con lo puesto y como su madre hizo todo lo posible para no perder el contacto con aquellas sobrinas. «Ojala mi tío Ramón esté en esa fosa. Se lo debemos a mi madre, a todas las víctimas y a la memoria», concluye Flor a Público. «Solo espera que ni los partidos de ultraderecha en Andalucía ni la paralización de los últimos gobiernos de izquierda entorpezcan más las actuaciones en fosas comunes de la represión franquista. «Ya basta de frenar la recuperación de los nuestros. Esto es por dignidad», finaliza.

__________________________________________________________________________________________________________________________

+INFO:

NERVA (Huelva).Andalucía exhuma una de sus mayores fosas franquistas con autorización pero sin dinero de la Junta

Los trabajos arqueológicos en el cementerio de Nerva (Huelva) buscan extraer de la tierra los cuerpos de al menos 221 personas ejecutadas por el franquismo en zona rural

El proyecto está siendo ejecutado con aporte económico de la Diputación onubense y apoyo logístico del Ayuntamiento 

La Junta de Andalucía autoriza las tareas exhumatorias y asegura que son la Diputación y el Ayuntamiento los que tienen que solicitar «un futuro acuerdo de colaboración» económico como en Pico de la Reja (Sevilla)

Juan Miguel Baquero / 23/05/2019 – 20:20h

221 personas. Asesinadas. Y tiradas a una fosa común del cementerio de Nerva (Huelva). Es la mayor fosa común documentada en zona rural de Andalucía. La tierra, como testigo de la represión en la cuenca minera, acoge los huesos de quienes fueron asesinados a tiros por el franquismo. Los trabajos arqueológicos para recuperar los restos óseos ya han comenzado.

El proceso de excavación cuenta con el apoyo económico de la Diputación onubense (15.000 euros) y el soporte logístico del Ayuntamiento nervense. La Junta de Andalucía, mientras, mira de perfil. El Gobierno regional despacha el permiso para realizar los trabajos (trámite obligatorio según la Ley de Memoria Histórica andaluza) y se ofrece «para un futuro acuerdo de colaboración» a tres bandas, según las fuentes de la administración autonómica consultadas por eldiario.es Andalucía.

El camposanto de Nerva ya vivió un primer proceso de localización y delimitación de la fosa que culminó en 2018. La tarea sirvió para constatar la existencia de los cuerpos con evidencias de muerte violenta. Los huesos aparecen a escasos 30 centímetros de la superficie.

Existen «un mínimo de cuatro fosas», apunta el arqueólogo director del proyecto, Andrés Fernández. La primera fase ataca una sepultura colectiva con unas dimensiones de  «entre 15 y 20 metros de largo». Todas tienen una anchura de dos metros. La «fosa 1» puede albergar «en torno a 30 cuerpos».

¿La segunda mayor fosa excavada en Andalucía?

De confirmarse las cifras, Nerva será la segunda mayor fosa abierta en Andalucía en zona rural. «Teba (Málaga) quedó en 151 víctimas y Puerto Real (Cádiz) no llegó a 200″, cita Fernández. La tumba colectiva más grande exhumada en España y Europa occidental fue la de Málaga, con 2.840 cuerpos.

«Actuamos en una superficie de unos 40 metros cuadrados». Eso para empezar. «Ahora veremos el perímetro real de esa fosa número 1», dice el arqueólogo. Y el número de víctimas exacto que yace en la tierra rojiza.

«Pueden estar un mínimo de 30 cuerpos, depende de los niveles que tengamos», afirma. «Con nombre y apellidos tenemos 221 víctimas documentadas, según la investigación previa», precisa Andrés Fernández. Son una parte de los ejecutados en la zona. «1.500 es el número del que se habla de la represión en la Cuenca Minera», cita.

Una de las «grandes dificultades» es el propio terreno. La evaluación previa señala que es posible llevar a cabo «una exhumación individual y ordenada de los cuerpos», según el propio director del proyecto. Y que el estado de conservación de los restos óseos detectados hace posible el estudio antropológico y la futura identificación genética. «La experiencia en fosas similares como ZalameaEl Madroño nos dice que el deterioro de los huesos puede ser considerable, por el PH del terreno», explica.

Dos lecturas institucionales enfrentadas

La exhumación de los restos hallados en las fosas comunes del municipio onubense ha arrancado el lunes 20 de mayo. El presidente de la Diputación de Huelva, Ignacio Caraballo (PSOE), ha visitado la zona, acompañado por los diputados territoriales de la Sierra y Cuenca Minera, Ezequiel Ruiz y Mercedes López, y por el alcalde de Nerva, José Antonio Ayala.

El ente provincial «se comprometió a llevar a cabo esta actuación al no haber sacado aún la Junta de Andalucía una nueva licitación de los trabajos ante la petición de los familiares de las víctimas de la dictadura franquista de este municipio que fueron trasladados, fusilados y enterrados en el cementerio de Nerva», según informa la Diputación en una nota.

La Junta no aporta una misma lectura del caso. «Cuando Diputación de Huelva y Ayuntamiento de Nerva pidan un acuerdo, la Junta de Andalucía lo firmará y participará, en las mismas condiciones que en otros procesos como el de Pico Reja en Sevilla, por ejemplo», explican a este periódico fuentes del Gobierno andaluz.

«La Diputación ha pedido permiso para iniciar los trabajos con sus recursos y la Junta lo autoriza», continúa. El Ejecutivo regional reconoce un «protocolo general de colaboración» suscrito entre las dos administraciones «que viene de la anterior etapa», con la ya extinta Dirección General de Memoria Democrática.

Pero es un plan «para toda la provincia» y «las actuaciones específicas requieren de un convenio específico», subrayan. Además, «hace un año se sacó a concurso el trabajo en la fosa de Nerva y quedó desierto». Por lo que, ahora, Diputación pide permiso y la Junta autoriza la tarea. «Ese es el caso», dicen las fuentes regionales.

«Desde la Diputación siempre se ha apoyado económicamente trabajos de exhumaciones de fosas», ratifica el presidente de la institución provincial. La «sensibilidad» y «profundo respeto» hacia «las personas que fueron represaliadas durante la guerra» es parte del «conocimiento de los hechos acaecidos» como elemento reparador «y, a la vez evitar que estos hechos se repitan en el futuro», subraya Caraballo.

200 metros cuadrados de fosa común

La fosa común ocupa casi la misma extensión que la fachada principal del muro del cementerio municipal de Nerva. De extremo a extremo, con más de 200 metros cuadrados, a excepción de la puerta de entrada que divide a la fosa. Los trabajos previos indican que hay enterradas «al menos 221 víctimas del franquismo».

La tumba ilegal confirma la tesis de que el conjunto de la Cuenca Minera pudo contar con «unas 1.500 víctimas de la represión franquista». Reanudar los trabajos es un hito “histórico”, según el alcalde nervense, José Antonio Ayala. “Después de sortear innumerables obstáculos, empieza el final de una de las etapas más negras de la historia de Nerva».

“Nos encontramos ante la fosa común en zona rural con más números de cuerpos en Andalucía y, gracias al esfuerzo del Ayuntamiento y la Diputación, se podrá dar la dignidad que merecen todas las personas aquí enterradas», explica Ayala.

«Que los familiares se reencuentren con sus víctimas»

«Estamos muy contentos con que arranque la intervención y convencidos de que lo vamos a terminar», dice Juan Barba, de la Coordinadora Cuenca Minera de Riotinto para la Recuperación de la Memoria. «Que los familiares puedan por fin reencontrarse con los restos de sus víctimas», subraya.

«Llevamos con este proceso, con la parte teórica, desde el año 2014», sostiene. Un camino «lleno» de dificultades. «Hubo problemas al principio con las licitaciones que hizo la Junta, con un proceso de contratación generalizada que no funcionó, y poco antes de las elecciones también se echó atrás el proyecto individualizado por defecto de forma, por un problema de tipo administrativo», explica.

Ahora, «gracias al empuje del Ayuntamiento y la Diputación se ha conseguido que se puedan empezar los trabajos», apunta. Ha comenzado una primera parte, «pero eso no quita que después de las elecciones veremos cómo continuar con todas las fases», indica Barba. «Y esperemos que continúe con la ayuda también de las instituciones nacionales» y del nuevo Gobierno de España encabezado por Pedro Sánchez.

«Porque previsiblemente la Junta no va a asumir… aunque está por ver, porque la consejera de Cultura no ha dicho que no a esto», manifiesta. Ahí, en esa dicotomía, navega el mundo memorialista.

¿Darán dinero PP y Cs para la Memoria?

Andalucía sigue abriendo fosas comunes del franquismo. Pero a paso lento. En la región de España más castigada por el genocidio fundacional de la dictadura de Francisco Franco, la de Nerva es la única fosa abierta, amén del trabajo continuado en San Fernando (Cádiz).

Un ralentí en las tareas exhumatorias que mantiene en vilo a los familiares de víctimas del terror golpista. Las asociaciones de derechos humanos también reclaman que el Ejecutivo de PP y Ciudadanos liderado por Juan Manuel Moreno Bonilla cumpla con el Plan Andaluz de Memoria Democrática. Sobre la mesa, un presupuesto de 5 millones de euros en el periodo 2019-2022.

Se trata de la apuesta más ambiciosa para abrir fosas y cunetas a nivel estatal. Está por ver si la Junta de Andalucía, con la presión de Vox que pide la derogación de la ley memorialista, cumple el proyecto aprobado en el Parlamento andaluz. Hasta ahora dice que sí, según palabras de la propia consejera de Cultura, Patricia del Pozo, que «la ley hay que cumplirla». El detalle de los próximos presupuestos dirá si, en efecto, hay dinero para la Memoria.

https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/exhumacion-franquista-Andalucia-arranca-Junta-memoria-Nerva_0_902210020.html