biografías y memorias

Adolfo Sánchez Vázquez, el exiliado marxista

Estudioso, filósofo y autodidacta, Adolfo Sánchez Vázquez no llegó a desarrollar su profesión Sus ideas políticas y sus actividades en defensa de los planteamientos políticos y educativos de la Constitución de 1931, le obligaron a exiliarse a México, donde todavía vive. En este país orientó su actividad hacia la dirección política y cultural, colaborando en revistas del exilio español. Adolfo Sánchez, que retomó sus estudios de Filosofía y Letras en 1944, fue homenajeado en Madrid y nombrado presidente de la Asociación Filosófica de México en 1976.

Un aprendiz de imprenta que lideró el PSOE. Ramón Lamoneda dirigió la Secretaría General entre 1936-1949

Ramón Lamoneda representa un arquetipo de ascenso social que posibilitó la Segunda República. Con doce años llega a Madrid, procede de Jaén, para ejercer de aprendiz en un taller de imprenta. En 1935 alcanza la Secretaría General del PSOE tras la dimisión de Largo Caballero. En su agitada trayectoria política sobresale igualmente la fundación del Partido Comunista Obrero Español, en pleno clima de escisión en la década de los veinte que se gestó en el seno de la izquierda.

Patriota era, y patriota soy. Manuel Hernández González, cabo de la Guardia Civil en Albendín en 1936

El cabo Manuel Hernández González era comandante de puesto del cuartel de la Guardia Civil, en la localidad cordobesa de Albendín, cuando se produjo el golpe de es­tado del 18 de julio de 1936. Al día siguiente recibió la orden de concentrarse en Baena, donde en apariencia permaneció apoyando la sublevación militar hasta que, de manera sorpresiva, fue arrestado el 23 de agosto. Entre otras acusaciones, se le imputaba haber avisado a los directivos del Centro Obrero de Albendín para que pudieran huir antes de ser detenidos.

Manuel Lozano, un anarquista español en la liberación de París

Manuel Pinto Queiroz-Ruiz, mejor conocido por su seudónimo Manuel Lozano, nació en Jerez de la Frontera, Cádiz el 14-4-1916. Hijo de un barbero anarquista (que fue fusilado por el franquismo) y huérfano de madre en edad temprana, desde muy joven trabaja en una destilería y de obrero en las viñas jerezanas, en 1932 ingresa en CNT (sindicato de arrumbadores) y en las Juventudes Libertarias, año en que aprende a leer y escribir.

Bruno Ibáñez Gálvez, de oficial de Infantería a represor

Bruno Ibáñez Gálvez es conocido como uno de los represores más sanguinarios de la guerra civil española. Su actuación se centró básicamente en Córdoba, ciudad en la que se encontraba al comienzo de la contienda, en parte, por casualidad. Había sido oficial de Infantería en la guerra de África, donde participó en las operaciones de 1909. Abandonó el arma de Infantería e ingresó en la Benemérita en 1911. Vinculado con la provincia de Ciudad Real participó en sonados casos de asesinatos, como el suceso de «La reinilla» o el del asalto al expreso Madrid-Andalucía.

Miguel Aceituno Jiménez: cartas de un condenado a muerte

El jiennense Miguel Aceituno Jiménez trabajaba como tipógrafo y militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas. Al estallar la guerra, se alistó como voluntario en las milicias republicanas y el 26 de mayo de 1937 fue nombrado comisario de guerra del 2º Batallón de la 74 Brigada, según el Diario Oficial del Ministerio de Defensa. Su padre, Miguel Aceituno Tapia, jefe de personal de la Delegación de Hacienda de Jaén, se suicidó arrojándose por la ventana cuando recibió, debido a un error burocrático, la noticia del fallecimiento de su hijo en el frente.

Juan y Manuel González León: montillanos asesinados en el campo nazi de Mauthausen

Cuando se acercaba el final de la guerra civil, la caída de Cataluña en febrero de 1939 en manos de las tropas franquistas originó la trágica desbandada de unos 500.000 civiles y militares que atravesaron la frontera con Francia. De ellos, aproximadamente 200.000 quedaron para siempre en el exilio. Desarmados y vigilados por gendarmes y tropas coloniales, los refugiados españoles fueron hacinados en campos de concentración situados en las playas o en recintos improvisados, sin lugares de cobijo y rodeados de alambradas.

Maroto, el héroe. Una biografía del anarquismo andaluz

Al anarquismo andaluz no le han faltado figuras carismáticas, dominando los hombres de acción sobre los divulgadores de la idea. Podemos empezar con José García Viñas y Fermín Salvochea, y acabar, por ejemplo, con Juan Arcas, José Sánchez Rosa, Alfonso Nieves Núñez, Vicente Ballester Tinoco o Antonio Raya. También Maroto fue una. Ha habido varios que le han llamado «el Durruti andaluz», pero, en tanto que la revolución también es poesía, habría que llamarle el «Lorca proletario».

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