Cádiz

Antonio Leal Aguilera. El zapatero que escondió a Vicente Ballester

El número de escritos que existen sobre Vicente Ballester Tinoco (Cádiz, 1903-1936) no son pocos. De hecho este dato creo que es diametralmente opuesto a la gran indiferencia -y lo que es peor, desconocimiento-, que la ciudad de Cádiz tiene hacia su persona. Aquél que a raíz de su violenta muerte, hace ahora 76 años, fuera convertido en mito del anarquismo andaluz, había sobrevivido durante dos meses en casas de distintos vecinos de la ciudad que fueron dándole cobijo y protección frente a los golpistas.

A todos se les aplicó el bando de guerra. Torre Alháquime 1936.

“¡Qué pasaría en ese pueblecito de la sierra para que fusilaran a tantos muchachos!”, exclamó el funcionario del Archivo Provincial de Cádiz cuando me enseñó el listado de vecinos de Torre Alháquime que estuvieron presos en el Penal del Puerto de Santa María. Entre ellos había nueve que salieron de la cárcel para ser fusilados la madrugada del 2 de julio de 1937. Son muchos muertos cuando hablamos de un pueblo que entonces apenas rebasaba los mil doscientos habitantes.

Exposición "Todos (…) los nombres". PANEL 23. La puesta en marcha de la justicia al revés

«…por cuanto que ha de estimársele componente de la total subversión que los partidos del Frente Popular habían desencadenado contra la Patria representada por el Ejército»

En Cádiz, como en los restantes territorios ocupados por los sediciosos, su justicia recurrió a los tribunales militares a la vez que exterminaba a sus enemigos a golpe de Bando de Guerra. Era la política de desinfección social de la que hablaba Luis Martos Peña, el comandante militar de El Puerto de Santa María, en diciembre de 1936.

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