¿Qué se juega la Memoria en Andalucía el 19J?

¿Qué se juega la Memoria en Andalucía el 19J?

Víctimas del franquismo ante el desafío de las elecciones andaluzas: del ascenso de la ultraderecha como «zarpazo» al galimatías de las izquierdas como «esperanza»

Juan Miguel Baquero
Sevilla
24.05.2022
https://www.publico.es/politica/juega-memoria-andalucia-19j.html#analytics-autor:listado

La Memoria Histórica ante un «parón total» en Andalucía. Es el escenario que enfrentan las víctimas del franquismo en las elecciones regionales del 19J, según colectivos memorialistas. El primer Gobierno regional de derechas —PP y Ciudadanos con apoyo externo de Vox— ya ha frenado las políticas públicas. Y el marco, si aprietan las tuercas, lleva a su «desaparición». Ni fosas, ni divulgación. Cero. Un desafío con el ascenso de la ultraderecha y el galimatías de las izquierdas como telón de fondo.

«Han estado al acecho pero no se han atrevido a darnos el zarpazo», resume la presidenta de Nuestra Memoria, Paqui Maqueda, sobre la legislatura que expira. «Van a hacer desaparecer la Memoria, lo tenemos claro», subraya Silvia González, de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH).

El Gobierno presidido por Juan Manuel Moreno (PP) sacó las tijeras contra la Memoria desde el primer minuto. Anunció la desaparición de la Ley de Memoria para canjear el texto por una normativa de Concordia. Aunque el propósito quedó en el cajón, con amagos discontinuos, el Ejecutivo sí paralizó el I Plan Andaluz de Memoria Democrática 2018-2022 que diseñaba una actuación integral en la materia.

A partir de ahí, la administración regional recorta los recursos destinados a búsqueda de fosas comunes, subvenciones a proyectos de investigación y divulgación, homenaje a las víctimas y reconocimiento de Lugares de Memoria, inclusión de la materia en las aulas… y un tijeretazo, al cabo, al desarrollo de la vigente legislación memorialista.

Líder en represión franquista

Para actualizar el marco, la Junta de Andalucía hizo desaparecer la dirección general de Memoria Democrática y creó un comisionado para la Concordia que dirige Francisco Javier Arroyo —un antiguo alto cargo de los mandatos de Mariano Rajoy— y depende de la consejería de Cultura y Patrimonio Histórico que encabeza la popular Patricia del Pozo. Una degradación institucional desde la que el Ejecutivo andaluz ha lidiado con la causa memorialista.

«La entrada de las derechas se ha notado en primer lugar con la eliminación de la dirección general, que es un retroceso inmenso, y hay una especie de negociado de la Concordia que es como nada», entiende el exdirector de Memoria de la Junta y portavoz de la Asamblea Andaluza Memorialista, Luis Naranjo. De ahí al «cero euros» y la «casi desaparición de las políticas memorialistas», dice.

La Memoria Histórica ante un «parón total» en Andalucía. Es el escenario que enfrentan las víctimas del franquismo en las elecciones regionales del 19J, según colectivos memorialistas. El primer Gobierno regional de derechas —PP y Ciudadanos con apoyo externo de Vox— ya ha frenado las políticas públicas. Y el marco, si aprietan las tuercas, lleva a su «desaparición». Ni fosas, ni divulgación. Cero. Un desafío con el ascenso de la ultraderecha y el galimatías de las izquierdas como telón de fondo.

«Han estado al acecho pero no se han atrevido a darnos el zarpazo», resume la presidenta de Nuestra Memoria, Paqui Maqueda, sobre la legislatura que expira. «Van a hacer desaparecer la Memoria, lo tenemos claro», subraya Silvia González, de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH).

A partir de ahí, la administración regional recorta los recursos destinados a búsqueda de fosas comunes, subvenciones a proyectos de investigación y divulgación, homenaje a las víctimas y reconocimiento de Lugares de Memoria, inclusión de la materia en las aulas… y un tijeretazo, al cabo, al desarrollo de la vigente legislación memorialista.

Líder en represión franquista

Para actualizar el marco, la Junta de Andalucía hizo desaparecer la dirección general de Memoria Democrática y creó un comisionado para la Concordia que dirige Francisco Javier Arroyo —un antiguo alto cargo de los mandatos de Mariano Rajoy— y depende de la consejería de Cultura y Patrimonio Histórico que encabeza la popular Patricia del Pozo. Una degradación institucional desde la que el Ejecutivo andaluz ha lidiado con la causa memorialista.

«La entrada de las derechas se ha notado en primer lugar con la eliminación de la dirección general, que es un retroceso inmenso, y hay una especie de negociado de la Concordia que es como nada», entiende el exdirector de Memoria de la Junta y portavoz de la Asamblea Andaluza Memorialista, Luis Naranjo. De ahí al «cero euros» y la «casi desaparición de las políticas memorialistas», dice.

«Las intenciones han quedado ya claras en esta legislatura en Andalucía, donde Vox ha estado fuera del Gobierno pero con PP y Ciudadanos han creado un parón y abandono definitivo» a las víctimas del franquismo, opina el portavoz de la Coordinadora Andaluza por la Memoria Histórica y Democrática, Antonio Manuel Mateos.

Y no es una cuestión baladí en la región líder en represión franquista. Andalucía es la zona más castigada por la violencia golpista. Las cifras oficiales certifican que un tercio de las desapariciones forzadas de todo el país están en suelo andaluz con al menos 708 tumbas ilegales y 45.566 personas asesinadas, según el Mapa de Fosas.

Unos números que superan al terrorismo de Estado de las dictaduras de Argentina y Chile juntas. Y que suman el trabajo esclavo, la violencia contra las mujeres, los bebés robados o el expolio a los derrotados, entre otros aspectos de la represión poliédrica.

El «reto» del «parón total»

«La Memoria se juega un parón total, como ya ha ocurrido. Esta gente quiere hacer desaparecer la Memoria y convertirla en algo que nada tiene que ver», asegura la vocal de Familias e Investigación de la Asociación Granadina. «Es un cambio ideológico brutal y un cambio en el impulso que ha dado el Gobierno de España y el que dio años atrás la Junta con gobiernos de PSOE e IU», precisa Silvia González.

La consolidación del Partido Popular en las encuestas electorales y el descenso en intención de voto de Ciudadanos suma el ascenso de Vox para dibujar una escena poco halagüeña para las víctimas del fascismo español. Al menos a priori. Un guion que tratan de torcer las izquierdas sumidas en un galimatías que oscila desde un PSOE renqueante en los sondeos al registro accidentado de la coalición Por Andalucía y el concurso de opciones como Adelante Andalucía o Andaluces Levantaos.

El 19J «supone todo un reto», en palabras de Paqui Maqueda. El posible «desembarque de la ultraderecha» en el próximo Ejecutivo andaluz significará, a nivel institucional, «derogar la misma Ley de Memoria Democrática». Y «en las calles», el «auge de los discursos de odio» va a suponer «un peligro, también físico, porque esta gente no razona, solo embiste, y nos tememos un perfil de violencia y enfrentamiento», auguran desde Nuestra Memoria.

«Si lo que dicen las encuestas es un Gobierno mayoritariamente de derechas, no le auguro un buen futuro a la Memoria Histórica en Andalucía. Dependerá de la configuración del Parlamento y del Gobierno. De si está la derecha y, sobre todo, con qué presencia está la ultraderecha», sostienen desde la Coordinadora Andaluza por la Memoria. El actual mandato ya ha dejado «preavisos» de Vox y «la única diferencia es que lo harán con menos complejo, porque también con el Gobierno de PP y Ciudadanos hay un abandono evidente a las víctimas del franquismo», según Antonio Manuel Mateos.

«La Memoria se juega en las elecciones seguir la tendencia de los últimos años, ningunear al movimiento memorialista, quitar subvenciones e impedir que se investigue, paralización de los Lugares de Memoria, exposiciones, participación en las aulas… cero euros, nada para contar la verdad de lo que ocurrió, que es un derecho de la ciudadanía, no solo de las víctimas», apura la Asamblea Andaluza Memorialista. «Si vuelva a gobernar la derecha, y más con Vox, van a arrasar con todo, sobre todo con las fosas comunes», cuenta Luis Naranjo.

Sacrificar la Memoria

«Sabemos que si entra Vox en un Gobierno del PP, una de las primeras sacrificadas va a ser la Memoria. Habrá una desaparición, no de las familias y asociaciones, que vamos a seguir luchando», reflexiona Silvia González. «Se ha notado una sombra amenazante. Ha sido un acecho, han estado acechándonos, pero no se han atrevido a darnos el zarpazo. El ejemplo más grande es que la ley no la han derogado«, manifiesta Paqui Maqueda.

Los últimos años «se han ralentizado muchísimo los trabajos y se ha cambiado el lenguaje, intentando que este tema trascienda lo menos posible y que fuera como una cuestión humanitaria cuando es un problema político y social enorme en este país«, continúan desde la AGRMH. «Incluso esta visión paternalista hacia las víctimas», coincide Nuestra Memoria. «Cuando hemos ido a hablar con representantes del PP lo ven desde la compasión, no desde el discurso enclavado en los Derechos Humanos, en las graves violaciones, la impunidad y la responsabilidad del Estado», apuntan.

«Han cerrado la puerta de acceso a la administración pública a familias que tienen víctimas en las fosas comunes», incide la Coordinadora Andaluza por la Memoria Histórica y Democrática. PP y Ciudadanos «han ido menguando las asignaciones presupuestarias y la ejecución que estas han tenido, dejando unas cifras irrisorias, y han cortado el presupuesto previsto en el plan cuatrienal que debía terminar este año», según Mateos. Una «vuelta de espaldas a las víctimas» que va a ser «más clara si la ultraderecha accede al Gobierno andaluz».

«Y las exhumaciones ‘humanitarias’, sin jueces y una política adecuada, rompiendo todos los parámetros internacionales… el tema de las fosas es sangrante porque está en un marco técnico arqueológico y niega la verdad a las víctimas», critica Naranjo. Todo puede ir a peor, advierte. «Fundamentalmente en el relato, hay una vuelta a un discurso claramente franquista, ni siquiera equidistante, con una línea en ascenso que es el negacionismo del genocidio franquista y el revisionismo de que la República fue tan culpable o más» que los golpistas.

«Lo que quieren es hacer una relectura de la guerra civil y de sus consecuencias, y no quieren que haya pruebas y salga a la luz todo lo que se hizo«, afirma González. La «única esperanza son las actividades que está potenciando el Gobierno central desde la secretaría de Estado de Memoria, que será el único sostén», sugiere. Y el «temor», que el «discurso de odio» contra la Memoria llegue al «enfrentamiento» en las calles, dice Maqueda, «por la forma que la ultraderecha tiene de señalar, ya lo hicieron con nuestros familiares y sabemos dónde están».