EN HOMENAJE A LA NUEVE
La novena compañía, una unidad de choque formada por 150 exiliados españoles, conocidos en el frente como “La Nueve”. Fueron la punta de lanza de la ofensiva aliada en Normandía.
Durante las horas de combates que precedieron a la capitulación final de las tropas nazis, los españoles asaltaron la Cámara de los Diputados, el Hôtel Majestic y tomaron la Plaza de la Concordia. A las 15:30 horas del 25 de agosto, las tropas alemanas se rindieron, y fueron los republicanos españoles quienes recibieron como prisionero al general Dietrich von Choltilz, mientras seguían entrando a París otras tropas francesas y estadounidenses.
Al día siguiente, se celebró el desfile de la victoria por los Campos Elíseos, desde el Arco del Triunfo hasta la Catedral de Notre Dame. Amado Granell fue el encargado de abrir el desfile. Mientras el honor de escoltar a Charles de Gaulle y a los dirigentes franceses correspondió a los soldados de La Nueve, que desfilaron portando brazaletes con la bandera de la II República Española.
“Estos hombres resistieron tres años al fascismo, lo que no hizo Francia ni 40 días.” (General Philippe Leclerc, Jefe de la 2ª División Acorazada francesa, donde estaba encuadrada la 9ª Compañía, “La Nueve”).
El primer blindado en entrar en la Plaza del Ayuntamiento parisino fue el “Guadalajara, al mando del sargento-jefe francés Marc de Possesse y el teniente Amado Granell, antiguo oficial del Ejército de la República, y con una tripulación totalmente andaluza, siendo un tanque con el nombre de “Ebro” quien efectuó los disparos contra un nutrido grupo de ametralladoras y fusiles alemanes. Seguidamente los civiles salieron a la calle cantando “La Marsellesa”, quedando atónitos cuando constataron que los soldados liberadores españoles.
A continuación, los sucesos se sucedieron a gran velocidad. Los componentes de “La Nueve” tomaron varios edificios en los que se atrincheraban los últimos soldados alemanes, hasta llegar, a la mañana siguiente, al hotel “Meurice”, donde estaba el puesto de mando del gobernador militar de París, general Dietrich Von Choltitz, quien al verse encañonado por los soldados republicanos españoles pidió la presencia de algún oficial para rendirse según las leyes de la guerra.
Los españoles de La Nueve hicieron frente dentro de la capital a los contraataques y emboscadas de los alemanes que todavía ocupaban la ciudad. El 25 de agosto, el gobernador alemán, atrincherado en el Hotel Meurice con sus tropas de élite, se rindió por fin. Un extremeño, Antonio Gutiérrez, se encargó de mantener encañonado a la máxima autoridad nazi en la capital francesa mientras esperaba que un militar del rango del alemán se hiciera cargo de él. Von Choltitz le regaló a Gutiérrez su reloj, en agradecimiento por haber respetado las convenciones militares internacionales.
Estaban a las órdenes del capitán francés Raymond Dronne, que en sus notas describía a los soldados españoles como unos hombres comprometidos en la defensa de las libertades:
“Tuvieron el valor del soldado. Tuvieron también el valor cívico. La mayor parte de ellos habían sido lanzados muy jóvenes a la Guerra Civil española. No tenían oficio, solamente sabían pelear. Todos se pusieron al trabajo con ardor y corazón.”
El día 26 de agosto de 1944 en la triunfante entrada, por parte de los aliados, en París, los blindados de “La Nueve” escoltaron al General De Gaulle, en homenaje a los primeros soldados que habían entrado en la capital parisina, en el Desfile de la Victoria por los Campos Elíseos.
Tras la entrada en París, que para los soldados republicanos españoles sólo era un paso más en la lucha contra el fascismo para ganar, después, la libertad en España; siguieron, avanzando, duramente, en sangrientas batallas con le resto de las fuerzas aliadas hasta llegar al corazón del imperio nazi cruzando el Rin y el Danubio. Hasta llegar a Berschtesgaden, al sur de Salzburgo, y pisando el Nido de las Águilas, la residencia de montaña de Adolf HItelr y a 1.800 metros de altura. Tras todas estas luchas y vicisitudes sólo quedaban, en pie, 16 de los componente de “La Nueve”.
¿Cómo llegaron estos republicanos españoles a formar parte de la vanguardia de los aliados que entraron en la capital francesa? Desde febrero de 1939 y tras la derrota de la República, hubo cientos de miles de refugiados españoles que cruzaron la frontera hacia Francia donde les sorprendió la Segunda Guerra Mundial. Muchos de ellos, para evitar ser deportados a España donde les esperaba la cárcel o algo peor, se alistaron tanto en batallones de trabajo como en unidades del Ejército francés. Los que habían escapado de las tropas franquistas en barco, partiendo del puerto de Alicante en el último navío, el “Stanbrook”, en realizar el último viaje, se encontraron refugiándose en el norte de África, en diversos campos de refugiados en Argelia y Marruecos, donde Francia todavía mantenía colonias. Otros fueron confinados en diversos Campos de refugiados del territorio francés. La llamada de De Gaulle a la resistencia y a la liberación de Francia frente a la opresión nazi, fue vista por los republicanos españoles como una forma de subsistencia alistándose en la Legión Extranjera del Ejército francés; sobre todo tras el desembarco de las fuerzas aliadas en el norte de África el 8 de noviembre de 1942. Siendo los soldados republicanos españoles con mayor experiencia militar en el combate encuadrados en la 2ª División Blindada del general Philippe Leclerc.
Los republicanos españoles que habían sido derrotados en España, prosiguieron en Francia su lucha armada contra el fascismo y el nazismo, aliados de Franco en la Guerra Civil española, con la ansiada esperanza de que una vez que fuera derrotado el fascismo en la Segunda Guerra Mundial caería también la dictadura franquista. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, 35 de los republicanos españoles de “La Nueve” habían fallecido en combate y 97 había sido heridos. Con la derrota nazi, “La Nueve” fue disuelta y la mayoría de los supervivientes -de un total de 16- junto a otros exiliados republicanos, se prepararon para liberar España de la bota franquista mediante un ofensiva militar que se realizaría por el Valle de Arán el 19 de octubre de 1944, que fracasó tras dos semanas de duros combates.
La historia de “La Nueve” fue hasta hace muy pos una historia muy desconocida, pues la historia oficial en Francia obvió esta participación española y extranjera en la liberación de París y en la resistencia contra el nazismo. Ya el día 25 de agosto de 1944, el periódico “Liberation” abría su primera página con una gran foro dentro del Ayuntamiento, donde aparece Amado Granell junto al líder de la resistencia parisina, pero en el texto no se hacía mención alguna a Amadeo Granell, hablando genéricamente de “soldados americanos”…, siendo así apartados los soldados republicanos españoles del foco de la noticia. Se podría pensar que fue un despiste de los periodistas en aquellos momentos de tensión, pero parece más que estábamos en un momento de reescribir la historia, como por ejemplo las palabras que, en aquellos días, el general De Gaulle, que no lo hacía inocentemente, cuando lazó su famosa proclama:
“París, ultrajada, París, rota, París, martirizada, pero París liberada. Liberada por ella misma, liberada por su pueblo con el concurso de los ejércitos de Francia, con el apoyo y la contribución de Francia entera. Es decir, de la única Francia, de la verdadera Francia, de la Francia eterna,”
Ni una sola palabra de los republicanos españoles como de las diversas fuerzas extranjeras que habían participado. Todo en un intento de ocultar la imagen de la Francia colaboracionista, alabar a la Resistencia en la que participaron franceses y de otras nacionalidades, y dentro del chauvinismo francés de dejar fuera a los estadounidenses y también a los comunistas locales.
Posteriormente, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, algunos de ellos decidieron seguir en el Ejército francés, pero la mayoría se integraron en la vida civil francesa.No viendo recompensada su ayuda con el material y tropas que necesitaban para derrocar al régimen franquista, por lo que todos tuvieron que quedarse en Francia la no poder regresar a su patria, a España, continuando exiliados políticos durante muchos años más.
Como exiliados políticos de la Segunda República, por la que seguían luchando, sus superiores franceses les permitieron luchar con la bandera republicana en sus uniformes, en sus carros de combate,… Sin embargo, muchos de los componente de “La Nueve” se sintieron traicionados por los aliados porque no los ayudaron en nada para derrocar la dictadura de Franco en España:
“Se sintieron traicionados. Era una espina que tenían clavada todos los que habían estado en La Nueve. Los republicanos españoles que tenían un sentido internacionalista de la lucha, de la política, de la libertad…” (Pedro Bonal, sobrino de Ramón Gualda, uno de los componentes de “La Nueve”).
Los méritos de “La Nueve”, fueron reconocidos por los historiadores especializados, pero gran parte de la historiografía francesa olvidó la gran importancia de la participación de los republicanos españoles en la Liberación de París, tratándola como una acción exclusivamente francesa. Los historiadores españoles, solo hablaron de este tema, sin profundidad y reconociendo a esta compañía por su valor y destreza.
donde reinaba el caos, la muerte y la represión
Reconocieron vuestra compromiso y vuestro valor
cuando con el puño levantado liberasteis ParísParís sometida y rendida, París humillada y ultrajada
aplastada por la bota de la bestia fascista
París que vales más de mil misas, París liberada
por la resistencia firme y activista
Vencisteis al fascismo internacional
enarbolando la bandera tricolor de la libertad
mientras en vuestra patria ésta yacía muerta y enterrada
bajo la bota fascista de traidores militares ¡Recordad!
y defendisteis la democracia y la libertad
en una patria extranjera vuestro cántico no fue silenciado
resististeis y vencisteis y el fascismo fue derrotadoy a pesar de que intentaron borrar vuestro legado de la historia
francesa y de la mundial, el pueblo recuerda vuestra resistencia espartana
dejando huella profunda en nuestra colectiva memoria
huella siempre recordada por los hijos de nietos de la España republicana
siempre hay que avanzar porque la lucha que se abandona es la que siempre está perdida
y ahora os reciben y galardonan con honores
porque llevabais como armas la razón y la verdad
y vuestro esfuerzo y sacrificio por fin es recordado
y vuestra historia forma parte ya de nuestra memoria antifascista
Os dirán que perdisteis la guerra y fuisteis los derrotados
pero humanamente fuisteis vencedores
en un mundo sumergido en el caos resplandece vuestro ejemplo activista