ACTUALIZADO. Paradores accede a colocar una mención a la represión que vivió San Marcos.

Paradores accede a colocar una mención a la represión que vivió San Marcos

DL /15 de diciembre de 2020, 2:32

Un manifiesto encabezado por el premio Cervantes Antonio Gamoneda y respaldado por decenas de intelectuales y artistas insta a Paradores Nacionales a instalar un memorial que recuerde a quienes padecieron la «terrible represión franquista» en el campo de concentración de San Marcos. Paradores accederá a señalar una mención que recuerde ese episodio del periodo de guerra civil y postguerra, tal y como reclaman algunos colectivos de la cultura y el periodismo, que han respaldado también partidos políticos y Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

La reciente reapertura del recinto como establecimiento de la cadena de Paradores tras su remodelación, aceleró la propuesta, que respalda un manifiesto en el que se defiende el deber de mantener viva y visible la memoria de todas las personas internadas en él por defender la democracia. El escrito cuenta con el apoyo de poetas, novelistas, actores, dramaturgos, profesores, periodistas, activistas y estará abierto a la firma de cualquier ciudadano que quiera mostrar públicamente su apoyo a esa reivindicaciónDesde la ARMH se considera un deber de responsabilidad civil recordar a las «víctimas inocentes de la barbarie y los crímenes de lesa humanidad en aquellos espacios donde sucedieron hechos execrables.

https://www.diariodeleon.es/articulo/leon/paradores-accede-colocar-mencion-represion-vivio-san-marcos/202012150232272069879.html

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Más de 100 firmas en un día piden un memorial en San Marcos, antiguo campo de concentración franquista

La primera, la del premio Cervantes Antonio Gamoneda. Acompañan el manifiesto la de escritores como Almudena Grandes, Julio Llamazares o Manuel Rivas, músicos como Ismael Serrano o actores como Pilar Bardem o Juan Diego.

 
13.12.2020
elDiario.es 
 
El Parador de San Marcos de León, que reabrió sus puertas a inicios de este mes de diciembre, fue entre 1936 y 1940 uno de los campos de concentración franquista «más letales y terribles», donde se asesinó, torturó y ‘reeducó’ a miles de presos. Por eso más de un centenar de personas han firmado en las últimas veinticuatro horas un manifiesto, encabezado por el poeta leonés Antonio Gamoneda, Premio Cervantes, en el que instan a Paradores a instalar un memorial permanente como homenaje a las víctimas que allí sufrieron violaciones sistemáticas «de los más elementales Derechos Humanos».

El texto, titulado Una puerta a la memoria: Parador Hostal San Marcos de León, está firmado por escritores como Almudena Grandes, Julio Llamazares o Manuel Rivas, por músicos como Santiago Auserón o Ismael Serrano, por historiadores como Secundino Serrano, autor de Las heridas de la memoria, Juan Carlos García Funes, de la Universidad Pública de Navarra, Ana Martínez Rus, de la Universidad Complutense, Javier Rodríguez González, profesor Titular de Historia Contemporánea en la Universidad de León, Francisco Carantoña Álvarez, catedrático en la misma universidad, Wenceslao Álvarez Oblanca, autor con Víctor del Reguero del libro La Guerra Civil en León, Antonio Castillo Gómez, catedrático de la Universidad de Alcalá, Ricardo Robledo, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona o Ángel Luis López Villaverde, de la Universidad de Castilla-La Mancha, entre otros.

También lo suscriben la presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar del Río, Aurora Fernández Polanco, profesora titular de Historia del Arte en la Universidad Complutense, Ángel del Río, profesor de Antropología Social en la Universidad de Sevilla, actores, actrices y cineastas como Carlos Bardem, Almudena Carracedo, Sergio Peris-Mencheta, Nathalie Poza, Juan Diego, Pilar Bardem o Juan Diego Botto, así como decenas de ciudadanos de otros ámbitos profesionales, muchos de ellos procedentes de León.

En él señalan que es «un deber de responsabilidad civil recordar a las víctimas inocentes de la barbarie y los crímenes de lesa humanidad en aquellos espacios donde sucedieron hechos execrables y atentatorios contra la dignidad humana». Por ello, prosiguen, «estimaríamos como un menosprecio a la memoria ética de la ciudadanía el intento de tratar como mero suceso episódico la utilización, tras el 18 de julio de 1936, del edificio que hoy es Hostal de San Marcos, instalando la tortura y el asesinato, mediasen o no las sacas del amanecer hacia otros lugares, de miles de demócratas españoles».

«Creemos que tan significativos sucesos históricos no pueden continuar siendo invisibilizados. Con una voluntad que mantendríamos en términos más rigurosos, pedimos que se emplace de forma inmediata, en debida reparación a cuantas personas padecieron las trágicas consecuencias del autoritarismo, un memorial que conmemore, en permanente y público reconocimiento, a quienes allí padecieron la violación irreversible de los más elementales Derechos Humanos», añaden.

Por último los firmantes advierten contra el negacionismo y el olvido: «Pensamos, en consecuencia, al sostener esta demanda, que la dignidad y la memoria de sus vidas ha de prevalecer, por encima de cualquier otra ocasional consideración, contra todas las formas de daño que supone el negacionismo y el olvido de la atrocidad franquista».

Entre los firmantes hay decenas de ciudadanos leoneses, como el propio Gamoneda o el poeta Juan Carlos Mestre, los escritores Rogelio Blanco, Noemí Sabugal o Sol Gómez Arteaga, el fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, los periodistas Jesús Maraña, Olga Rodríguez, Eloísa Otero, Carlos Fidalgo y Ana Gaitero, entre otros. También lo suscriben los periodistas Rosa María Artal, Javier Gallego ‘Crudo’, Carlos Hernández, autor del libro Los campos de concentración de Franco, Ana Pardo de Vera, Antonio Maestre o Fernando Berlín.

San Marcos reunió los elementos más perversos de los campos de concentración: enfermedades, falta de asistencia médica, torturas, humillaciones. Como en tantos otros lugares, sus archivos desaparecieron, por lo que no hay cifras exactas de presos y fusilados, pero diversos investigadores calculan que por allí pasaron al menos 15.000 personas. Entre 1.500 y 2.900 murieron por enfermedades o maltrato, fueron fusilados con sentencia o paseados, ese eufemismo empleado para referirse a los asesinatos extrajudiciales. Además, fue uno de los pocos campos de concentración que tuvo mujeres prisioneras.

Por todo ello la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) pedía la pasada semana a Paradores que coloque una placa visible en un lugar destacado del Parador de San Marcos, en homenaje a las víctimas de aquél lugar, cuyo pasado es desconocido aún para mucha gente. A la iniciativa de la ARMH se suma ahora la de este manifiesto ciudadano que seguirá recogiendo firmas en los próximos días.

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El “gran del hotel de lujo” San Marcos sigue escondiendo lo peor de su historia

¿Se volverá a repetir la historia, en el remodelado parador, del turista alemán al que se le censuró su protesta con una indemnización por no haber sido informado de que el hotel fue cárcel franquista?

Félix Población /07.12.2020 / www.diariodelaire.com
Fue polémica la restauración del Parador de San Marcos, que se ha inaugurado recientemente en León y encabalga la arquitectura de nuestros días con un marco decorativo compuesto por valiosas obras artísticas del pasado y otras no menos estimables de la época contemporánea. Alarmó en su día en las redes sociales de la ciudad  la restauración del artesonado del siglo XV de la Sala Capitular, a cuenta de las tuberías del sistema antiincendios, que al final fueron retiradas. La propia compañía nacional de Paradores afirmó que la restauración había sido “respetuosa con el edificio” y que el atrio donde se instalaría la cafetería –y no la recepción como se creía en un primer momento– era de nueva construcción, por lo que no afectaba a la arquitectura antigua. El renovado parador tiene un total de 51 habitaciones y categoría de “hotel de gran lujo”.

Pero no es de esa remodelación más o menos polémica en su momento, entre los fieles al pasado y los rupturistas, de lo que queremos hablar aquí, sino de esa parte de la historia del antiguo edificio renacentista que con su maravillosa fachada plateresca y su airosa balconada barroca fue durante la Guerra de España y los primeros años de la posguerra (1936-1940) una de las más atroces prisiones de la dictadura franquista. Después de los tres años invertidos en las reformas del hostal, con un monto acumulado de quince millones de euros de inversión, la memoria democrática de España sabe que en ese lugar estuvo uno de los campos de concentración más rigurosos del país, con una población reclusa que se fija en siete mil personas (Cárceles y campos de concentración de Castilla y León (Fundación 27 de marzo y Ministerio de Presidencia, 2011).

Entre los presidiarios republicanos estuvo el abuelo del ex presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, el capitán republicano Juan Rodríguez Lozano -luego fusilado por los vencedores y al que aludió su nieto en la sesión de investidura- y su amigo el poeta y escritor leonés Victoriano Crémer (1906-2009), que durante tantos años escribió una muy leída columna diaria en la prensa leonesa, colaboró en las emisoras de radio locales y dejó testimonio de su etapa como preso político. 

Sin embargo, ni antes de la reforma ni después de realizada tenemos constancia de que en San Marcos de León se consigne, para información de los viajeros que allí se hospedaron y hospedarán  gracias a su imprescindible y solvente poder adquisitivo, referencia alguna a ese corto periodo de su negra historia, que también sufrió como recluso en un pasado más distante el escritor Francisco de Quevedo. Fue este quien escribió “Vivo en conversación con los difuntos y escucho con los ojos a los muertos“, y esa es la frase que acompaña a la inscripción ”En memoria de quienes sufrieron prisión, torturas y muerte en San Marcos de León de León durante la Guerra Civil Española“.

No verán los huéspedes del gran hotel, sin embargo, esa lápida que Luis Grau, director del Museo de León, trajo de las minas de talco de Puebla de Lillo, donde los mineros se armaron para defenderse del golpe militar de 1936. Se encuentra, al parecer, según la información aportada en un magnífico artículo de la periodista Elena Cabrera en eldiario.es (El turismo se lleva mal con la memoria histórica), fuera de lo que es propiamente el parador, en un anexo monumental del museo y poco al alcance del conocimiento de los huéspedes.

Fue hace seis años cuando esa misma periodista desveló un hecho que debería hacernos recapacitar una vez más en la niebla de olvido intencionado con la que se pretende ocultar nuestra memoria histórica y que ahora se reproduce con la remodelación de San Marcos. Ocurrió en abril de 2014, cuando el turista alemán Wilfried Stuckman y su esposa visitaron la ciudad con ocasión de la Semana Santa y se hospedaron dos noches en el mencionado parador. La confortable estancia no impidió que Stuckman se enterase de las funciones represoras que había tenido el hotel durante la guerra y la posguerra: ”No sabíamos nada de eso y nos quedamos en shock. Nunca habríamos planeado pasar la noche en un lugar como ese. Lo que sé de la Guerra Civil española es que fue ganada por Franco con la ayuda de los nazis alemanes. Por lo tanto, la Guerra Civil es parte de la historia de Alemania y siempre siento la obligación de tener en mente la historia», explicó Stuckmann al citado periódico sobre los motivos que le llevaron a poner una queja a la agencia de reservas Booking.com.

A su regreso a Alemania cuando Wilfried firmó su comentario crítico en la página que a esos efectos ofrece el parador, haciendo constar su decepción ante la carencia de esa información histórica y la falta de sensibilidad que esa elusión comportaba. Su queja no fue publicada, por lo hizo las oportunas reclamaciones, hasta que el personal de atención al cliente se puso en comunicación con él para decirle que ese comentario no se publicaría, pero que a cambio se le indemnizaría por el importe de sus dos noches de pernoctación: 396 euros.

Stuckman, muy sensibilizado con el tema de la memoria histórica –como lo suelen estar muchos alemanes por el periodo de su historia bajo la dictadura hitleriana- , hubiera preferido la información antes que la censura y la indemnización. En su criterio, la información es la base de la memoria y la reconciliación. Ocultar el pasado es igual a negarlo. Por eso Wilfred Stuckman utilizó esa indemnización para donarla de inmediato a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que precisamente inició en la provincia leonesa en el año 2000 su dilatada y meritoria labor de rescate de los restos mortales de las víctimas del franquismo, en su mayor parte enterradas todavía sin nombre en miles de fosas y cunetas por todo el territorio nacional.

Si hoy regresaran a León el turista alemán Stuckman y su esposa, encantados sin duda por el recuerdo de esa apacible y hermosa ciudad, con sus extraordinarios monumentos de San Isidoro (románico) y la catedral (gótico), y volvieran a hospedarse en el antiguo convento de San Marcos, comprobarían que en sus remodeladas y modernizadas estancias podrán encontrar la historia de pasado más lejano, pero sigue ausente la de los años en que fue cárcel franquista. Allí donde mi recordado y estimado Crémer escribió su Libro de San Marcos, en donde dice:

“La primera vez que me sacaron de la Celdona para fusilarme en compañía de varios compañeros de destino, registré perfectamente los datos de la muerte: Nos habían colocado contra una de las tapias del patio, uno al lado del otro, formando un friso de silenciosos fantasmas, de acongojados pre-muertos. (…) Y ninguno de los condenados acertábamos a componer una queja. (…) Y sonó la descarga… Y fue entonces, en esa rapidísima porción de tiempo, que no es ni tiempo siquiera, desde que sonó la explosión de los fusiles hasta la muerte prevista, cuando se me proyectó la estampa completa, agitada, de mi vida (…) La tragicomedia había terminado. Nos volvían a las celdas como resucitados…”

https://www.elsaltodiario.com/los-nombres-de-la-memoria/el-gran-del-hote-de-lujo-san-marcos-sigue-escondiendo-lo-peor-de-su-historia