Amede finaliza las exhumaciones en el cementerio de San Fernando con 147 víctimas de la represión franquista

Prosigue ahora con los estudios antropológicos para identificar a los sujetos recuperados

La entidad demanda al Ayuntamiento que adecente el patio tras las excavaciones

Foto: Una de las fosas comunes excavadas en el cementerio de San Fernando con restos de víctimas franquistas. / Amede

La Asociación de Memoria Democrática de San Fernando (Amede) da por concluidos con la recuperación de 147 víctimas de la represión franquista los trabajos de excavación arqueológica y exhumación que ha desarrollado en la fosa común del cementerio municipal desde noviembre de 2016. «Hemos agotado el trabajo que estaba en nuestra mano ejecutar», precisa Javier Pérez Guirao, presidente de la entidad, porque no han podido intervenir en una parte cercana a una de las manzanas de nichos.

La actuación se cerró a finales de 2021 en el patio ampliado del camposanto donde ya no tienen autorización, aunque sí han seguido en el cementerio civil. Durante estos meses desde Amede se ha demandado al Ayuntamiento que proceda a adecentar el espacio. «Han quedado los boquetes abiertos, con los toldos que sirvieron de cubierta para proteger el terreno de la lluvia que después de este tiempo están destrozados. Hay mucho gatos y la vegetación ha crecido en la zona», describe el responsable de la entidad para advertir de la necesidad de eliminar este peligro.

La actividad de memoria continúa a pesar de acabar el trabajo sobre el terreno. «No hemos podido intervenir –matiza– en los pasillos de seguridad que quedaban entre las fosas y la línea de nichos. Llegamos a presentar un proyecto al Ayuntamiento para poder hacer unos sondeos». «Nosotros nunca planteamos tirar la manzana de nichos, porque no había razón para alterar de forma tan significativa el cementerio. Esa parte queda inconclusa, perdida», deja claro.

Las tareas se centran ahora en continuar con los análisis antropológicos. «Es un trabajo lento y meticuloso de limpieza, de estudio del sexo, la edad, la estatura –la toma de medidas antropométricas–; de detalles sobre las circunstancias de una muerte violenta», expone Pérez Guirao. Falta, por ejemplo, por extraer la muestra genética de los huesos de 39 de los sujetos exhumados, para enviarlas como el resto a los laboratorios. El fin es cotejarlas con las muestras de saliva de los familiares que se interesan por este proceso.

«A pesar de que llevamos ya más de cinco años con la intervención siguen apareciendo familiares que se enteran de que tenían un pariente aquí. Hace poco hubo contacto con nuevas familias, lo que implica tomar hisopados bucales, que también deben llevarse a los laboratorios de Granada», apunta sobre esta parte genética para llegar a identificar a las víctimas. A esta se puede llegar también con el estudio de la historia, matiza el presidente de Amede.

La identificación de un cabo de Cartagena por sus anillos es un ejemplo de esta posibilidad. Además, «con la comparación de las sacas donde iban las personas asesinadas con lo que hemos encontrado en las fosas si identificas a uno puedes reconocer a los que están alrededor, en el mismo nivel», apunta. Ayuda los detalles que aportan las familias en las entrevistas sobre objetos personales, «anillos, medallas, gafas»; sobre las características físicas específicas del sujeto (como la huella que haya dejado alguna enfermedad o alguna circunstancia en los huesos); o sus rasgos. «Tenemos algunos más identificados, pero son de manera presuntiva y preferimos esperar a los estudios genéticos», desvela.

Estas comprobaciones se realizarán para saber quienes son las 147 víctimas de la represión franquista exhumadas, «que no son pocas después de tantas dificultades económicas y técnicas». Este número se acerca a la cifra estimada que barajaban –229 según los estudios históricos preliminares–. Más teniendo en cuenta que se trata del total de víctimas y que no tienen la certeza de que el destino de todas ellas fuera el cementerio municipal, sino que fueron enterrados en otros emplazamientos de San Fernando como el Cementerio de San Carlos o en La Carraca, sobre lo que hay testimonios orales. «Si esto es así haber dado con 147 es aproximarnos mucho al número inicial», considera Pérez Guirao.

Este año Amede ha seguido contando con la colaboración de la Diputación, que les ha subvencionado con 15.000 euros. El Ayuntamiento incrementó a 8.000 euros su aportación, que en 2021 fue de 5.000 euros, lo que se suma a su apoyo logístico. También dispusieron de una ayuda del Gobierno central. «La Junta es la administración que menos ha aportado a todo este trabajo, cuando son los competentes», lamenta.

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