Carlos Serrano: nueva querella contra la impunidad del franquismo

Carlos Serrano en una imagen de archivo.
Carlos Serrano en una imagen de archivo.Cedida.

A la pregunta de qué recuerda sobre la DGS, contesta: “Mi segunda estancia en la DGS fue mucho más dura. El tiempo se detiene, no sabes si es de día o de noche, la cabeza te da vueltas, no sabía de qué me acusaban ahora, no sabía cómo defenderme. Fuera las cosas estaban muy mal, Franco estaba a punto de morir y la represión era cada vez mayor y más dura y no hacía ni un mes que habían fusilado a cinco luchadores antifascistas”. Tras el paso por la DGS le trasladaron, otra vez, a la cárcel y su sensación fue de alivio. “Es un poco surrealista porque sabes que ya no te van a soltar, pero tu mayor deseo era salir del centro de tortura de la DGS”. El poco tiempo que pasó en Carabanchel le sirvió para aprender mucho, para entender sobre solidaridad, compañerismo y compromiso. Para aprender que todas las mejoras de la vida de los presos se consiguieron mediante lucha, huelgas de hambres y plantes. La cárcel era también otro frente de la lucha antifranquista y, cuando salió, su vida cambió radicalmente. Dejó la universidad y su militancia pasó a los barrios. La vida era “organización y lucha”, era una vida muy intensa y con mucha ilusión. Ellos iniciaron una revolución en lo personal y en lo político. Y eran años de reuniones, asambleas y acción para conseguir un mundo mejor, lo que les enfrentaba a una dictadura cruel.

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