Ángel Madrigal Gómez

El maestro Ángel Madrigal (Cartagena, 1890-El Puerto, 1936) ya tuvo en vida una calle con su nombre en la localidad de María de la Salud (Mallorca), como lo tiene actualmente desde que con la llegada de la democracia un ayuntamiento socialista así lo acordara. También se han escrito páginas y obras como homenaje a su figura, y quizá pronto una escuela del pueblo mallorquín lleva su nombre. Pero en El Puerto de Santa María aún su memoria no se ha recuperado y es un completo desconocido... hasta ahora.

La madrugada del 12 al 13 de agosto de 1936 un camión paró en la puerta del Penal de El Puerto. La saca de presos que el comandante militar Martos Peña, sin instrucción de sumario ni juicio, había ordenado para esa noche incluía a dos maestros que él había considerado «fusilables». Uno de los maestros era, además, el inspector provincial de enseñanza primaria, el granadino de Lorca Juan López-Tamayo Moral, que con 60 años de edad vivía en El Puerto con su esposa, la maestra de párvulos Rosario González Gómez.  El otro, Ángel Madrigal Gómez, cartagenero de 46 años de edad, llevaba tres años en la localidad. ¿Sus delitos? Ninguno. Ser leales al régimen republicano democráticamente constituido no era ningún delito, sino todo lo contrario. Tampoco se habían «rebelado militarmente» contra los golpistas del 18 de julio. Los soldados, falangistas y cívicos que se montaron en el camión no entendían de legalidades; solo se apuntaban una noche más a la orgía de sangre y rencor que se representaba todas las madrugadas en las tapias del Cementerio portuense para alimentar de terrores nocturnos a las gentes humildes y trabajadoras del llamado «Barrio Alto» de El Puerto. El comandante Martos cumplía fielmente la orden del 4 de agosto que su general Queipo de Llano le dio al gobernador militar de la provincia López Pinto: ¡Esto se acaba! Lo más que durará serán diez días. Para esa época es preciso que hayas terminado con todos los pistoleros y comunistas de Cádiz.[1]

* * *

El maestro Madrigal llegó a El Puerto de Santa María el 18 de septiembre de 1933 para ocuparse de la Escuela n.º 6 de niños situada en la plaza de El Polvorista. Vino acompañado de su esposa María Mínguez Baró con la que no había tenido descendencia. El Consejo Local de Instrucción le adjudicó como «casa de maestro» un piso situado en el número 30 de la calle «Diego Niño».

El «mestre» Madrigal, como se había habituado que le llamaran en los últimos seis años que estuvo destinado en el municipio mallorquín de María de la Salud, no era ningún jovencito sin experiencia. Ya había cumplido los 43 años y traía una larga trayectoria docente, desde sus primeros años en la escuela gallega de Forcarei. Era un maestro innovador y renovador, implicado con la dignidad y la calidad de la escuela pública, con un amor infinito hacia sus pequeñuelos, y por eso al marcharse de Maria de la Salut, el alcalde leyó estas palabras en una despedida y reconocimiento oficial compartido por toda la Corporación.

«Ángel Madrigal ha sido el Maestro por antonomasia, en el más alto, hondo y noble significado del vocablo… fuerte modelador de los espíritus,.. un luchador por la causa de la educación… en sus manos la Escuela se ha tornado más amplia y luminosa… la bienhechora y benemérita obra de Madrigal desbordó los recintos escolares y ejerció en los hogares, en la calle, el magisterio del civismo, el apostolado de la cultura. Despertó inquietudes, enterró prejuicios, prendió en las frentes agobiadas de tanto inclinarse sobre el surco… flores de libertad y democracia».[2]

Esto último lo decía el alcalde porque Ángel Madrigal, además de maestro, fue ciudadano; no solo creó una escuela de adultos, verdadera escuela popular para los campesinos pobres de Maria, sino que colaboró en la implantación de la reforma agraria en el pueblo y se convirtió en uno de los republicanos más influyentes de su localidad y de toda la Isla: fue un miembro activo del Comité Provincial del Partido Republicano Federal de Mallorca, y en calidad de tal se le conocen numerosas intervenciones y conferencias en los pueblos vecinos. En su municipio fue el miembro más dinámico de los republicanos de izquierda llamados caramel·lers, por su costumbre de repartir caramelos en fiestas, en mítines y después de actos electorales. No fue casualidad que el mestre Madrigal fuera el que proclamara la República en abril de 1931 en María de la Salud.

Un maestro así, con esas virtudes, ¿por qué solicitó un traslado a El Puerto? La explicación es sencilla. Las ilusiones republicanas de los primeros meses se estaban diluyendo. Los cambios socioeconómicos prometidos no se estaban produciendo. Los caciques de la isla y de Maria seguían en sus puestos; el cacique local, secretario del Ayuntamiento y testaferro de Joan March en la localidad, era intocable y más ahora que se había «convertido» en «republicano» de Azaña. Madrigal había impulsado la apertura de un expediente para que se expulsara del pueblo al secretario, que ya había conseguido el traslado «forzoso» de numerosos maestros «desobedientes» en los años de la Dictadura de Primo de Rivera, pero en la capital, como en Madrid, tenía demasiados apoyos. El expediente no prosperó, y el nuevo director de su escuela también se puso en su contra, creando un ambiente hostil y asfixiante, en lo laboral y en lo personal, que Madrigal ya no pudo soportar.

***

No se han conservado demasiadas noticias del maestro Madrigal en El Puerto de Santa María. En ese momento, el Partido Republicano Federal que tanta influencia había tenido en la ciudad en los años finales del siglo pasado, había desparecido. En los dos primeros cursos no se le conocieron actividades políticas, aunque no sería insensible a la campaña de las elecciones generales de noviembre de 1933, ni al gobierno derechista de la CEDA de Gil Robles y del Partido Radical de Lerroux que surgió de las mismas. Y por supuesto se animaría y alegraría con la fundación de un nuevo partido republicano y de izquierdas que en abril de 1934 nació en Madrid a iniciativa de los líderes Azaña y Marcelino Domingo, y que se llamó «Izquierda Republicana». En El Puerto de Santa María, todos los republicanos ajenos al espíritu populista y derechista del partido de Lerroux, se integraron en Izquierda Republicana, y allí encontraremos al cartagenero Ángel Madrigal Gómez más adelante.

La primera noticia suya que recogía la prensa de la época fue en la Revista Portuense del 27 de mayo de 1934. Allí se informaba de la celebración de la Fiesta de la Salud, tal como había acordado el Gobierno, y por ello el inspector Juan López Tamayo y el Consejo Local de Instrucción habían acordado que en dicha fiesta se impartirían diversas conferencias en los salones del ex-convento de Santo Domingo. La primera corrió a cargo del médico Luis Bootello Campos, y las siguientes fueron dadas por tres maestros de la localidad, entre los cuales se mencionaba a Ángel Madrigal. El Edicto municipal correspondiente para la celebración de dicha Fiesta, promovía la asistencia a las conferencias de los niños y niñas de las distintas escuelas públicas portuenses, así como de sus familias.

En el verano de ese mismo año aparecía otra noticia suya. En la Revista Portuense del 24 de julio se informaba de la llegada de las Colonias infantiles jerezanas para pasar unas semanas de vacaciones en las playas de la ciudad. Integraban la expedición la Colonia Escolar Jerezana (alojada en el ex-convento de Santo Domingo) y la Colonia Obrera Jerezana (alojada en el edificio de su propiedad en la calle San Francisco). Entre la numerosa comitiva institucional, política y sindical que los recibieron en la Estación de tren y salieron en manifestación con la banda de música al frente, se citaba al maestro Ángel Madrigal.

En el semanario de las Sociedades obreras portuenses de la UGT, Trabajo! aparecía la noticia, cuatro días después, de que la escuela de niños de Ángel Madrigal había realizado una pequeña donación a favor de la Cantina Escolar, iniciativa republicana donde comían las hijas e hijos de trabajadores en paro o de marineros ausentados de sus casas largas semanas.

En agosto llegó una nueva Colonia infantil a la ciudad, esta vez era la del Hospicio de la Diputación de Córdoba acompañada de las religiosas que lo regentaban, y de nuevo en la Revista Portuense del 2 de agosto se citaba a Madrigal como el único maestro que fue al recibimiento en la estación, y acompañaba a las 82 niñas de la expedición hasta la Escuela del Polvorista donde se alojarían durante dos semanas.

Estas son las únicas noticias hasta ahora, y donde la figura del maestro se circunscribía a las esferas docente y de solidaridad infantil.

En octubre de 1934 Ángel Madrigal vivió la declaración del estado de guerra en toda España por los sucesos revolucionarios de Asturias y la destitución del ayuntamiento portuense, de mayoría republicana y socialista, con el alcalde Cossi Ochoa y el teniente de alcalde Tomeu Navarro a la cabeza, ambos de Izquierda Republicana, y por tanto sus correligionarios.

El llamado «Bienio Negro» no daría facilidades para que Madrigal se involucrara públicamente en labores partidistas, y por eso únicamente se podrá conocer durante el año siguiente su faceta docente y de nuevo de acompañamiento en Colonias veraniegas y comedores escolares. Sin embargo, algo estaba cambiando. El 14 de julio de 1935 aparecía en la Revista Portuense una amplísima reseña sobre los trabajos de fin de curso que habían expuesto las niñas y niñas de los colegios de Santo Domingo y de La Aurora, pero solo en dos líneas se citaban los trabajos del colegio de niños de Ángel Madrigal y del de niñas de Teresa Barrios, ambos en El Polvorista, excusándose la Revista por no poder dedicarles más espacio. Era muy, muy llamativo. El maestro Madrigal, sin duda, ya estaría señalado por pertenecer a Izquierda Republicana, y el diario, de marcada tendencia conservadora, monárquica y católica, no iba a hacerle propaganda a los republicanos.

Con la llegada del nuevo año y la necesidad de acabar con el gobierno derechista de Gil Robles y Lerroux, apelando a la unión de las izquierdas, veremos por fin al maestro Madrigal mostrando claramente la militancia republicana que se le conoció durante su estancia en Mallorca.

En el ejemplar de Trabajo! del 18 de enero de 1936, se informaba de un «Mitin de Izquierdas» celebrado el 9 de enero en la Casa del Pueblo, y organizado por Izquierda Republicana. Intervinieron varios oradores de Sevilla y de Cádiz, pero en segundo lugar quien ocupó el estrado fue Ángel Madrigal, «de la Agrupación Local de Izquierda Republicana». El semanario publicaba una breve reseña de su intervención, «que fue muy aplaudida».  Es llamativo que fuera Madrigal, y no Cossi o Fernández Moro, quien ocupara la tribuna representando al Partido en El Puerto.

Ya durante la campaña electoral del Frente Popular, en el diario madrileño La Libertad se informaba de un mitin que se suspendió en El Puerto de Santa María. Tuvo lugar el sábado día 8 de febrero de 1936 en la Casa del Pueblo y tomaron parte Ángel Madrigal y el Inspector de Educación Juan López Tamayo. A continuación iba a intervenir el candidato del Partido Socialista Juan Campos Villagrán, pero cuando estaba aludiendo a los sucesos de Asturias en octubre de 1934, fue llamado al orden por la autoridad gubernativa presente; alguien gritó «¡que se vaya la autoridad!», se formó un gran alboroto y el mitin se suspendió.

Pero el acto electoral del día siguiente sí se celebró. Esta vez fue  recogido por el madrileño El Sol y por el barcelonés El Diluvio.  El mitin lo había organizado el «Bloque electoral de Izquierdas» y se celebró de nuevo en la Casa del Pueblo. Junto al comunista Mila Tristán, el sindicalista Vicente Ballester, María Torres Higuera de las JSU  o el socialista Ceferino Gómez, entre otros, intervino Ángel Madrigal por Izquierda Republicana. La nota periodística aclaraba que «No hubo incidentes».

El maestro Beltrán Romero comentaba en su pliego de descargo ante la Comisión Depuradora de Maestros de Cádiz, tras el golpe fascista del 18 de julio, un incidente ocurrido en febrero de 1936 cuando «un extremista quiso organizar una manifestación de niños para pedir la libertad de otro extremista». Manifestaba que él mismo y el también maestro Antonio de la Torre se opusieron y elevaron un escrito a las autoridades «protestando enérgicamente de que se tomara a la infancia para pervertirla y envenenarla con odio». Añadía que el escrito había sido firmado por todos los maestros de la localidad, salvo Teresa Barrios, Rosario González [la mujer de López Tamayo], María Muñoz, Felipe Lamadrid y Ángel Madrigal. Argumentaba que las firmas no llegaron a su destino por oponerse el Inspector Tamayo y que por denuncia de él mismo fue detenido el organizador de la marcha, aunque por ello fue denunciado en la Casa del Pueblo y amenazado con represalias. Lo mismo confirmaba en su informe Antonio de la Torre, habiéndose opuesto a la utilización de los niños en una manifestación que algunos «malvados» quisieron hacer con motivo de la detención de un «destacado marxista», habiendo mantenido una acalorada discusión con elementos obreros y cómo al redactar un escrito de protesta dirigido al Ayuntamiento, el Inspector Tamayo ordenó que se rompiera.[3]

Una vez que triunfó en El Puerto la candidatura de izquierdas del Frente Popular, y se repuso al ayuntamiento cesado en el otoño de 1934, las cosas cambiaron en la vida portuense.

El 13 de abril de 1936 recibían las escuelas de El Puerto un escrito del Inspector Juan López Tamayo con las actividades a realizar para conmemorar el 5º Aniversario de la República. Entre ellas se había organizado una marcha desde el Parque Calderón hasta el Ayuntamiento donde desfilarían los niños y niñas de los grupos escolares de Hospitalito, Polvorista, Aurora y Bellas Artes. También habría teatro y se entregarían diversos premios. El maestro Madrigal devolvió el escrito con su firma de enterado.[4]

Esta manifestación fue motivo de escándalo entre las clases conservadoras del pueblo, y causa de denuncias y acusaciones posteriores.  El maestro Guillermo Beltrán, ya mencionado, manifestó que «en la festividad del día de la República se opuso a que los niños levantaran el puño en alto y cantasen coplas. Y que ello le valió que el periódico Trabajo! publicara un párrafo con veladas amenazas».

Madrigal estuvo asociado e impulsó la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza de Mallorca, adherida a la FETE-UGT, y era lo normal que siguiera afiliado cuando se trasladó a El Puerto de Santa María. Pues bien, el único dato que lo confirma aparece en uno de los informes de la Comisión Depuradora de Cádiz, donde se certifica que los siguientes maestros habían pagado cuotas a la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE-UGT): «D. Ángel Madrigal Gómez, D. Felipe Lamadrid Gutiérrez y Dª. María Muñoz Rincón (ésta última sin seguridad absoluta)». De los maestros socios de esta Asociación todos fueron fusilados en los primeros días del golpe fascista, menos Felipe Lamadrid. Junto a Ángel lo fueron también el maestro José Tirado Franco destinado en Rota y Teodosio Méndez en Puerto Real.[5]

Seguramente antes de acabar el curso le llegó la noticia de que el 16 de junio de 1936, con los concejales repuestos tras el triunfo del Frente Popular, se le puso su nombre a una calle de su antiguo municipio mallorquín, María de la Salud, hoy denominada carrer de Deulosal.

En casi todos los informes de la Comisión Depuradora van a señalar a Ángel Madrigal como íntimo amigo y compañero de Felipe Lamadrid y del Inspector Juan López Tamayo, siendo fusilados Madrigal y Tamayo el día 13 de agosto durante la misma saca nocturna. Felipe Lamadrid se libró de la ejecución por haberse afiliado recientemente sus dos hijos en Falange Española, y ese «salvavidas azul» también funcionó en su caso.

El 18 de julio de 1936 Madrigal se encontraba en El Puerto. Tenía previsto acudir a Barcelona, donde residían sus hermanos Enrique y Salvador (médico éste último), el 30 de julio de 1936. Quizá se tratase también de una visita médica, pues su mujer María llevaba una temporada que se encontraba delicada de salud, y quizá quería que la viese su hermano mayor. De hecho, Salvador le respondía en una carta que tratara de  visitarlo ese día 30, jueves, porque no tenía consulta y estaría libre para pasarlo con ellos. Como recordaba la familia, si hubiese adelantado el viaje diez días, hubieran salvado la vida.

La realidad es que María Mínguez estaba muy enferma, y se encontraba sola en esos momentos tan terribles de la noche del 18 de julio cuando la población se preparaba para la resistencia al golpe de los militares franquistas. Por eso quiero creer que, cuando Luisa Rendón Martell, la esposa del diputado comunista por el Frente Popular Daniel Ortega Martínez, declaró en su Sumario que esa noche la pasó en casa de una «amiga enferma que vivía en la calle Diego Niño»,[6] se refería a María Mínguez. Es muy probable que ambas se conocieran, y que además Daniel Ortega, que era médico, y con mucho prestigio, la hubiera visitado con motivo de su enfermedad; además de la sintonía de comunistas, socialistas y republicanos de izquierda en esos meses del Frente Popular.

Esa tarde y noche del 18 de julio de 1936 fue dura, tensa, dramática e interminable en el Ayuntamiento de El Puerto, como en otros muchos pueblos y ciudades. El alcalde Manuel Fernández Moro, de Izquierda Republicana, se debatía en la duda sobre qué hacer para tratar de frenar el golpe que se había iniciado en Marruecos. Su comunicación con el presidente de la Diputación Provincial y correligionario suyo, Francisco Cossi, fue permanente, y seguro que en El Puerto se apoyó en sus compañeros de partido más veteranos y destacados, como era el caso de Madrigal.  Lo único que se conoce de esa noche nos hace suponer que Madrigal estuvo muy implicado en asesorar y ayudar a Fernández Moro, «su» alcalde, en los preparativos de la resistencia. Lo único que se sabe cierto es que en la noche del 18 de julio acudió en compañía de varios concejales a la Cárcel de Partido con una orden del alcalde instando al alguacil a que liberase a los presos comunistas y socialistas que se hallaban allí desde los hechos revolucionarios de abril de 1936. No emplearon ningún tipo de violencia, aunque alguien manifestó en un sumario que el concejal socialista Gallardo había mostrado una pistola intimidatoria, y los presos salieron a la calle donde una muchedumbre los esperaba ansiosos para festejar la liberación.[7]

Quizá esta participación activa la noche del 18 de julio le llevó al paredón. Seguramente, como a otros maestros señalados en El Puerto, Lamadrid y el inspector Tamayo, fue detenido la misma tarde el 19 de julio al desembarcar las fuerzas de regulares en el muelle del río. Nada se sabe de Madrigal durante esas jornadas. Solo que en la saca de la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1936, los dos maestros iban en el grupo y fueron asesinados.

En los días siguientes al fusilamiento de Madrigal en las tapias del cementerio de El Puerto, «a consecuencia del Glorioso Movimiento nacional» según se anotaba en el Registro Civil, su esposa María Mínguez, escribía a sus cuñados a través de la Cruz Roja Internacional,  transmitiéndoles la muerte de Ángel, y de forma desgarradora les decía «aquí me tenéis destrozada, sufriendo lo que no os podéis figurar, sola, sin poder comunicarme con nadie, ni con vosotros ni con mi familia,[8] enferma y medio loca, pues no me puedo hacer la idea de que mi pobre Ángel esté muerto».  Ya entonces advertía que como estaba «muy enferma», y veía su muerte muy próxima, quería dejar por escrito que donaba los libros de Ángel a sus sobrinos, los hijos de su hermano Enrique.

En otra comunicación del 11 de febrero de 1937, quizás la última, se quejaba: «...mi vida es un martirio, él era todo para mí en el mundo...qué pena, qué dolor tan espantoso sufro».[9]   

Se rumoreó que María se había suicidado o intentado suicidar. Así lo manifestaba un soldado, paisano de María de la Salud,[10] que llegó a El Puerto con las primeras tropas italianas. Al llegar a la estación, lo primero que quiso saber era dónde estaba el maestro Madrigal, tan querido en su pueblo, y cuando le dijeron que «había sido de los primeros en caer», preguntó por su mujer y esta fue la respuesta:

               — No pudo soportarlo, y a los pocos días se tiró al río [Guadalete].

Quizá solo fue un intento, como aseguraba un sobrino nieto,[11] pero motivos no le faltaban y la realidad es que, expulsada de la casa de Diego Niño e ingresada en el Hospital Municipal como indigente, falleció pocos meses más tarde de cáncer y de pena el 2 de marzo de 1937. No cabe duda de que fue otra víctima de la indiscriminada y brutal represión franquista.

Bibliografía básica

Juan Gómez Fernández: La escuela pública republicana en El Puerto: entre la ilusión y la represión. Ed. El Boletín (El Puerto, 2015).

Agradecimiento

Como siempre, mis sinceros agradecimientos a la archivera de El Puerto de Santa María, doña Ana M.ª Becerra Fabra.

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[1] Pettenghi Estrada, José, «1936-1996. LX aniversario del 18 de julio de 1936 en Cádiz. Nuevos datos para su historia». Diario de Cádiz del 18 de julio de 1996.

[2] Tomado de «A l’ombra de la pissarra: el mestre Madrigal», del Arxiu i Museo de l’Educació de les Illes Balears (AMEIB), encabezada por el autor Joan Carbonell i Matas. Editado en 2010 por la asociación Fent Carrerany (Maria de la Salut). Obra fundamental para conocer esta importante etapa de la vida del maestro Madrigal. en adelante AMEIB (2010).

[3] Tomado del libro «La escuela pública republicana en El Puerto: entre la ilusión y la represión», de Juan Gómez Fernández. Ed. El Boletín (El Puerto, 2015).

[4] Tomado del libro de GÓMEZ (2015).

[5] Tomado de GÓMEZ (2015).

[6] Tomado de «María Luisa Rendón Martell (1909-1981). Movimiento obrero y represión franquista en El Puerto de Santa María», de Manuel Almisas Albéndiz, José Luis Gutiérrez Molina, Santiago Moreno Tello, Fernando Romero Romero y Pura Sánchez Sánchez. Editorial El Boletín-El Puerto, 2016.

[7] Tomado de «18 de julio de 1936: La resistencia al golpe militar franquista en El Puerto de Santa María», de Manuel Almisas Albéndiz. Editorial El Boletín, El Puerto-2016.

[8] Su hermano Francisco vivía en la Murcia republicana, y desde 1932 era uno de los Vocales obreros del Jurado mixto de Oficinas, de Murcia.

[9] Tomado de AMEIB (2010).

[10] Recuerdos del padre de Antoni Gual Jordà. Documento 20 recogido en AMEIB (2010).

[11] Recogido en AMEIB (2010).

Primer apellido: 
Madrigal
Segundo apellido: 
Gómez
Nombre: 
Ángel
Municipio: 
El Puerto de Santa María
Provincia: 
Cádiz