Antonio Falcón Ariza

Antonio Falcón Ariza nació en 1888 en La Rinconada (Sevilla). Se casó con Josefa Suárez Esperatero. Tuvieron tres hijas: Felisa, Dolores y Josefa, que murió joven en 1961. Antes de 1936 había sido cosario y tuvo un bar llamado El Rinconcillo. En el pueblo era conocido por Antonio el Gatito.

Junto a los republicanos de su pueblo, celebró la proclamación de la Segunda República, cuando ya tenía 42 años. Habían sabido mantener su lucha y postura, a pesar del caciquismo imperante.

Fue elegido concejal del Ayuntamiento de La Rinconada en las elecciones municipales del 31 de  mayo de 1931. Estaba afiliado al Partido Republicano Radical (PRR), el partido de Alejandro Lerroux. En 1933 fue detenido, sin más consecuencias, por supuesta participación en la proclamación local del comunismo libertario en La Rinconada. No era anarquista, pero simpatizaba con la CNT, el sindicato anarcosindicalista, mayoritario en el municipio.

Entre julio y octubre de 1934 se produjo el mayor atentado posible contra la democracia que había traído la República: la destitución de los Ayuntamientos elegidos en 1931 y su sustitución por Corporaciones Municipales de radicales (lo que quedaba del PRR, tras su crisis, determinada por su deriva derechista), católicos de derecha (Acción Popular)[1] o agrarios (Partido Agrario Español), impuestas por el gobernador civil, siguiendo las instrucciones del ministro Salazar Alonso (PRR), amigo íntimo de terratenientes, con el claro propósito de volver al sistema caciquil anterior a la República. Por tanto, el 12 de octubre de 1934 Antonio Falcón Ariza y sus compañeros concejales fueron destituidos de sus cargos municipales[2]. Agustín Amores Carbonell se convirtió en el nuevo alcalde.

Las elecciones del 16 de febrero de 1936, que dieron la victoria al Frente Popular, trajeron pronto cambios importantes para los municipios. La primera medida del nuevo Gobierno, presidido por Manuel Azaña, el 20 de febrero, fue la adecuación de los Ayuntamientos a las elecciones municipales de 1931. Los concejales “de la primera elección”, como aparece en las actas municipales, volvieron a tomar posesión de sus cargos, aunque ya no lo harán todos, pues algunos o no se presentaron o renunciaron en el mismo acto. Antonio Falcón fue nombrado alcalde por los demás concejales. En aquellos momentos, pertenecía a Unión Republicana (UR), el partido de Diego Martínez Barrios, presidente del Parlamento español, escindido en 1934 del PRR, y desde enero de era miembro de su Comité Local de Sevilla, como delegado de distrito.[3]

En el acta de la sesión ordinaria del Ayuntamiento de 1 de julio de 1936, bajo la presidencia de Antonio Falcón Ariza, aparece, entre otros puntos del orden del día, que “fue designada una comisión especial que informe el proyecto de Estatuto Andaluz, compuesta por los Srs. Martínez, Fernández y De la Fuente”.

Cuando La Rinconada fue ocupada el día 27 de julio de 1936 por fuerzas militares al mando del capitán Pedro Castro Lasarte, aunque ya estaba desde horas antes bajo el control de la Guardia Civil, se dio la circunstancia que Antonio Falcón Ariza, último alcalde republicano, tuvo que estar presente en la toma de posesión (mejor de usurpación) de la Comisión gestora fascista, formada por Rafael Sánchez Fernández[4], como alcalde-presidente, y Francisco Fernández Morales, Gregorio López Perza y José Martínez Suárez, como gestores.[5] Con él estuvo —durante los dos días siguientes— Rafael Estévez Conde, que era concejal republicano interino en 1936.[6]

Después, posiblemente aterrado por las consecuencias, Antonio Falcón estuvo los tres años de la guerra escondido: primero en el campo, en un maizal, regresando de noche a su casa todos los días; después, lo encerraron entre paredes un largo tiempo, pero le tuvieron que preparar una cama en el soberao por paludismo, una grave enfermedad en aquellos momentos, que llevó a la familia a preparar en el corral un lugar para enterrarlo, si moría. Fueron tres largos años, dolorosos y tristes, para evitar que lo encontraran y asesinaran. Lo único que “amenizaba” sus días era una gramola con discos republicanos y el poder escuchar de noche la Pirenaica (Radio España Independiente). Igual que él, en su misma calle Julia Palomo, estuvo también entre paredes Antonio Cristina, al cual esa situación afectó a su cuerpo, quedando encorvado para siempre. Durante la guerra y la posguerra hubo muchos casos similares al sufrido por ambos.

Terminada la guerra, se presentó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil el 13 de abril de 1939, y tras su declaración, lo dejaron marchar, pero poco después, en agosto, fue denunciado, junto a otros 23 vecinos, por un grupo de rinconeros, encabezados por Rafael Sánchez Fernández. Lo detuvieron y estuvo preso en la Prisión Provincial de Sevilla (La Ranilla) hasta el 20 de febrero de 1940, cuando fue absuelto por Consejo de Guerra. No obstante, fue enviado “por su alta peligrosidad”, como le ocurrió a otros muchos absueltos, a un batallón de trabajadores (BT), en este caso al existente en Almoraima (Cádiz) el 9 de marzo de 1940[7] para realizar trabajos como esclavo de Franco. Terminó en un batallón de Tarifa.

Estos batallones de trabajadores estuvieron ubicados en la comarca del Campo de Gibraltar: en Almoraima, San Roque, Guadalmesí, Los Barrios, La Línea, Algeciras, Jimena de la Frontera y Tarifa, y formaron parte la represión franquista desde la finalización de la guerra española. También, los asentados en Rota y Conil. Durante la II Guerra Mundial, la dictadura llevó a cabo las fortificaciones del sur de España[8], para lo cual utilizaron a los presos políticos como mano de obra esclava, encuadrados en esos batallones disciplinarios. Esta represión tendrá como objetivo: la posible conquista de Gibraltar o, en su caso, impedir la posible invasión aliada de las costas del Estrecho con la construcción de búnkeres en la costa, así como conseguir el pleno sometimiento y sumisión de los republicanos al “Nuevo Estado” en toda España. Junto a muchos presos andaluces en los batallones, hubo asturianos, catalanes y gallegos. Las obras las realizó oficialmente la empresa AGROMÁN S.A.

No hay constancia de la fecha de su vuelta a La Rinconada, pero en esa situación, como miembro de un batallón de trabajadores, trabajando como esclavo para “redimir penas”, tuvo que estar entre seis meses y un año. A su regreso pudo trabajar como mulero en el cortijo La Jarilla.  Falleció en 1963 a los 74 años de edad.  

 

[1] AP: Partido político confesional católico, fundado en 1931 con el nombre de Acción Nacional y que tuvo que cambiar su nombre un año después por prohibición del uso de nacional. Su líder era José María Gil-Robles. Se convirtió en el núcleo aglutinante de la CEDA, la Confederación Española de Derechas Autónomas.

[2] En las elecciones municipales de 1931 habían sido elegidos por el PRR: Joaquín García Domínguez, José Falcón Cárdeno, Antonio Falcón Ariza, Antonio Conde Domínguez, Antonio Conde Romero de Medina, Felipe Herrera Gallego y José de la Fuente Suárez. También lo fueron por la Democracia Liberal Republicana (DLR): José Sánchez Fernández, Rafael Sánchez Fernández y Jerónimo Amores Carbonell, representantes de la élite local. (AMLR, Libro de Actas Capitulares, Signatura 4137 (1930-1931).

[3] Estévez Guerrero, Rafael, Comunismo libertario en La Rinconada, Ed. de autor, 2019, p 414-415.

[4] Había sido concejal electo en 1931 del DLR y desde 1932 perteneció al PRP. Este partido concurrió a las elecciones de 1936 con el Frente Nacional Antimarxista y Contrarrevolucionario.

[5] La vieja élite del pueblo vuelve al gobierno municipal. Rafael Sánchez Fernández fue sustituido por José Espina Pérez el 8 de julio de 1938. (AMLR, Libros de Actas Capitulares, Signatura 4138, actas capitulares de 1932-1948).

[6] Hasta ese día habían sido concejales: Antonio Conde Domínguez, José de la Fuente Suárez, Felipe Herrera Gallego, y los concejales interinos: Manuel Fernández Gómez, José Haro Rodríguez, Manuel Martínez Palma y Antonio Rubio Fernández (AMLR, Libros de Actas Capitulares, Signatura 4138, 1932-1948). Juan Pérez Ollero había dimitido con anterioridad, “por no permitírselo sus ocupaciones”. Era presidente del sindicato Obreros de la Tierra de la UGT.

[7] ATMTS-SE, Causa 5217, Legajo 24-460. Tenía 50 años y era industrial (tabernero). Los batallones de trabajadores, creados por Franco en 1937, al finalizar la guerra pasaron a ser batallones disciplinarios de soldados trabajadores.

[8] El Plan defensivo del Campo de Gibraltar fue aprobado el 23 de diciembre de1939. Contemplaba la construcción de más de medio millar de obras, entre ellas 498 búnkeres, para las fortificaciones de la frontera sur.

Primer apellido: 
Falcón
Segundo apellido: 
Ariza
Nombre: 
Antonio
Municipio: 
La Rinconada
Provincia: 
Sevilla