Córdoba. Otro «descubrimiento» en el cementerio de La Salud.

Después de varias décadas de instaurada la Democracia en España, de varias leyes de Memoria Histórica y Democrática (de obligado cumplimiento para TODOS, no lo olvidemos), eliminar los símbolos de las calles, todo aquello que siga enalteciendo la dictadura militar franquista, formar adecuadamente a las nuevas generaciones en Historia Contemporánea, tal como manda la ley andaluza… todo eso sigue siendo una asignatura pendiente.

Y en ese contexto, en nuestra sociedad actual, los cementerios siguen siendo un mundo aparte donde se mantienen símbolos franquistas, con escasos intentos desde la sociedad civil y sus titulares (los ayuntamientos) por retirarlos definitivamente. Se han levantado Muros de la Memoria en los cementerios, se abren fosas… pero junto al recuerdo de las víctimas permanece de forma paralela el homenaje a sus verdugos en estos recintos.

Nos han llegado varias fotografías del cementerio de La Salud de Córdoba que, como mínimo, consideramos incumplen la legislación de Memoria en Andalucía, y que correspondería a su titular corregir cuanto antes: el ayuntamiento. En el cementerio de La Salud se mantiene todavía una lápida sobre la tumba de la persona que encabezó el golpe de Estado en la capital en julio de 1936, y que desarrollaría una bien documentada represión posterior, con fusilamientos masivos en la capital y en toda la provincia: el coronel Ciríaco Cascajo

Como queda dicho, corresponde al ayuntamiento de Córdoba retirar esa lápida, porque en el texto, además, se recogen honores que también habría que retirar cuanto antes: “Yace aquí el cuerpo del exc. mo sr. D. Ciríaco Cascajo y Ruiz, general de división, patriota ejemplar, hijo preclaro y predilecto de Córdoba y su más enérgico y decidido defensor en el alzamiento nacional de 1936. El ayuntamiento de la ciudad le concedió este sepulcro en señal de perenne gratitud. N. 1878 – 1953. RIP

No se trata de remover los restos, sino de hacer justicia con las víctimas y con los verdugos, redactando de nuevo esa placa. Y no sería el único caso, a otros alcaldes de la dictadura franquista también se les donó nicho y placa en Córdoba.