Las deudas de Sevilla con la memoria histórica: sin presupuesto, exhumaciones, oficina ni museo

Las deudas de Sevilla con la memoria histórica: sin presupuesto, exhumaciones, oficina ni museo

Los colectivos memorialistas de la ciudad señalan la excavación de la fosa Monumento como lo más acuciante, aunque también reivindican un espacio propio y financiación para la memoria democrática

Al abuelo de Miguel Guerrero lo fusilaron. Al igual que otros muchos mineros de Huelva, se unió a la columna que vino a defender Sevilla del golpe de Estado. Pero los traicionaron, y murió el 31 de agosto de 1936 lejos de Nerva, su Nerva, frente a un paredón. Cerca de 90 años después, aún lo busca su nieto: “Terminaron de exhumar los cadáveres de Pico Reja en febrero de 2023, donde puede que estén sus restos, pero todavía no nos han dado los resultados”. Muy cerca de allí, en la fosa de Monumento, hay otros tantos miles de cuerpos que esperan también el digno entierro que les negaron.

“La mayor deuda que mantiene hoy Sevilla con la memoria histórica es sin duda la exhumación de la fosa de Monumento, donde se supone que hay más de 2.000 personas“, afirma rotunda Paqui Maqueda, presidenta de la asociación Nuestra Memoria. “Y para que esto se resuelva es esencial que el Ayuntamiento mantenga la línea de compromiso. Esto no es un tema de partidos, esto va de democracia“. Hasta el momento de la publicación, el Consistorio no ha respondido a ninguna de las preguntas de El Correo de Andalucía.

“Del anterior Gobierno municipal había una partida para comenzar los trabajos en la de Monumento, pero al entrar el PP se desestimó. Lo único que dicen es que esa cantidad la tenía que haber ejecutado el PSOE”, señala Miguel Guerrero, miembro de la asamblea de La Gavidia. “No tienen voluntad, simplemente son contrarios a la memoria democrática. Lo que hacen es no contribuir a ella, obviándola en sus presupuestos”.

Presupuestos 2025: sin rastro de memoria histórica

No hay ni un solo euro de los 1.058 millones que contempla el presupuesto municipal de 2025 que vaya destinado a memoria histórica. Tampoco en los de 2024. “Esto da cuenta de que para ellos no existe este tema. Alegan que es una competencia impropia de un Consistorio, pero no es cierto: hay que tener voluntad”, critica Guerrero. “Durante el anterior mandato se destinó dinero a este fin y se asumieron las excavaciones junto con otras administraciones”. En el pacto alcanzado con el PP para aprobar el presupuesto municipal, Vox presume de haber eliminado las ayudas a la memoria histórica, algo que forma parte del argumentario político de la fuerza de extrema derecha.

En los de 2022, con Antonio Muñoz al frente, se consignaron 475.000 euros. Y en las cuentas de 2023, el mismo importe: “Se mantiene el compromiso con la memoria histórica con 415.000 euros para culminar los trabajos en Pico Reja e iniciar el proceso de exhumación en Monumento”, se detalla en el documento. Ese año, además, se dedicaron 40.000 euros para una subvención centrada “en el desarrollo de actuaciones de investigación, estudio y divulgación en este ámbito” y 20.000 “en un monolito de los bebés robados en clínicas y hospitales”.

“Juan Bueno, delegado y portavoz del actual Ejecutivo, nos comentó en una reunión que darían su apoyo cuando se cercioraran al 100% de que se van a hacer las cosas“, asegura Paqui Maqueda. “Pero si no tienen asignadas las partidas, ¿de dónde va a salir el dinero? Cuando llegaron al Ayuntamiento sabían que íbamos a seguir pidiendo todo esto, pero no consignaron presupuesto”, apunta esta representante del colectivo memorialista.

 Esto se produce en un contexto a nivel autonómico de “continuo deterioro financiero”, según el último informe de la Federación Andaluza de Memoria Democrática (FADM). “Las políticas públicas en esta materia han pasado de ser vanguardia a nivel nacional a ser consideradas como meramente testimoniales. La ley andaluza no es respetada ni desarrollada por el propio Ejecutivo de Moreno Bonilla, y sufre un serio problema de inanición presupuestaria desde hace seis años que la lleva a un estado de permanente derogación de facto”.

Ni oficina ni museo de la memoria

“El anterior Ayuntamiento invirtió más de un millón de euros para convertir la antigua cárcel de la Ranilla en un centro dedicado a la memoria”, detalla Guerrero. “Lo último que sabemos es que Juan Bueno nos anunció que iba a ser compartido con asociaciones de todo tipo. Pero este lugar estaba comprometido como museo y espacio de encuentro de la memoria democrática”, precisa Maqueda.

Otro de los asuntos pendientes es la reapertura de la Oficina municipal de Memoria Histórica. “Este organismo funcionaba a la perfección para asistir a aquellos que tienen a un familiar desaparecido. Pero con la entrada de este Gobierno, también se suprimió”, denuncia Miguel Guerrero. “Le explicamos al delegado que estas políticas dignifican a un Consistorio. Es un acto de reparación fundamental para una persona de 90 años que no sabe dónde está su tío o su padre”, declara la presidenta de Nuestra Memoria.

Un consejo municipal tardío y vestigios franquistas

El Consejo Municipal de la Memoria Democrática se constituyó en este mandato el pasado 12 de diciembre, 544 días después de que José Luis Sanz tomara posesión como alcalde. Cerca de un año y medio más tarde. “Este órgano es un núcleo de unión y fuerza fundamental. En él las entidades señalamos los déficits para que el Ayuntamiento las apoye, que es lo que hizo la anterior corporación”, apunta Paqui Maqueda.

También está el tema, claro, de los vestigios del régimen que aún quedan en las calles de la ciudad, justo cuando se cumple el 50 aniversario de la muerte de Franco. Frente a la Giralda, en la fachada del convento de la Encarnación, un azulejo da las gracias a la Virgen de los Reyes con una leyenda debajo: “Sevilla agradecida a su Madre Reina y Abogada. Sábado 18 de julio de 1936“. La fecha en que se produjo el golpe de Estado en la capital de Andalucía.

“Cada nombre, cada alusión de este tipo, es un desprecio a las víctimas del franquismo“, asevera Juan Morillo, miembro de la asamblea de La Gavidia. “Hay barriadas con simbología franquista, como ocurre al lado de la facultad de Farmacia. En la de Juan XXIII, por ejemplo, todas las farolas tienen el yugo y la flecha troqueladas”, enumera Morillo. “No es solo preservar estos símbolos, es agredir a todos los que sufrieron la dictadura“.

“Con o sin apoyo, en el movimiento memorialista vamos a seguir adelante”, afirma Paqui Maqueda. También lo tiene claro Miguel Guerrero, que aún mantiene la esperanza de encontrar los restos de su abuelo, con el que comparte nombre. Aquel capataz minero casado, con dos hijos, que salió de casa junto a otros tantos compañeros camino de Sevilla. Fue allí donde, después pasar varias semanas recluido, lo mataron hace ya 88 años. Tan lejos de Nerva, su Nerva.

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