Las trabas burocráticas retrasan el inicio de los nuevos sondeos en Montecarmelo en busca de los restos de brigadistas
La entidad a cargo de los trabajos continúa esperando la autorización de la Comunidad de Madrid, que está estudiando el informe sobre los primeros sondeos reclamados
El Ayuntamiento de Madrid dio su visto bueno a finales de septiembre, cuando el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, aseguró en declaraciones a los medios que les iban a dar cinco días de gracia, hasta un total de 15, para llevar a cabo los nuevos trabajos. Sin embargo, ha pasado más de un mes y medio, y la segunda ronda de excavaciones en Montecarmelo en busca de una fosa común de brigadistas internacionales todavía no ha empezado.
Más de 30 días en los que la situación ha variado muy poco: entonces, como ahora, la entidad responsable de los sondeos sigue a la espera de que la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid autorice las prospecciones. Hasta que eso no suceda, el Consistorio no puede dar el permiso definitivo y no pueden arrancar los trabajos en la zona. La razón de este estancamiento en el proceso, según ha podido saber este periódico, se debe a la falta de un informe en la solicitud presentada originalmente por ArqueoAntro, la asociación a la que el Ministerio de Memoria Democrática ha encargado la búsqueda de los restos.
De acuerdo con la Consejería de Cultura regional, de la que depende Patrimonio, la entidad pidió permiso para retomar los sondeos hace ahora cerca de tres semanas y media. Poco después, al constatar la ausencia de un informe completo sobre los primeros trabajos realizados en la parcela, que no encontraron rastro de la fosa, la Dirección General reclamó su presentación. Entregado la semana pasada, dicho documento servirá como base para una “nueva autorización en la que les indicarán pautas para desarrollar la siguiente fase”, han trasladado desde el Gobierno regional.
Mayor tiempo del esperado
Otras fuentes conocedoras del caso apuntan una versión ligeramente distinta de los hechos. Según las mismas, el informe en cuestión, una memoria final de los primeros sondeos que no había sido elaborada por considerar que el conjunto de las excavaciones aún no había terminado, fue solicitado por la Comunidad de Madrid tres semanas después de que ArqueoAntro preguntase por la autorización para continuar con la búsqueda. También les pidieron, junto con la memoria, un mapa detallado de las zonas donde se pretenden llevar a cabo las nuevas prospecciones.
Ambos documentos fueron entregadas hace ahora alrededor de semana y media, coinciden estas fuentes, que señalan que esperaban tener noticias sobre el permiso la misma semana pasada. No obstante, de momento sigue sin haber ningún avance en este sentido. Para esta persona cercana al proyecto, los tiempos están siendo superiores a lo habitual, que rondan los 14 días de media una vez se presenta la solicitud. Con los primeros trabajos, recuerda, el Ejecutivo regional apenas tardó unos días en dar el visto bueno a las excavaciones, mientras que en esta ocasión ha pasado ya más de un mes en total.
Parte del problema reside en la falta de una ley propia de Memoria Democrática en la Comunidad de Madrid que agilice y homogeinice estos trámites, traslada esta fuente, que pone como ejemplo el caso de unas excavaciones anteriores realizadas por ArqueoAntro en Brunete para localizar los restos de unos soldados republicanos involucrados en la batalla que tuvo lugar durante la Guerra Civil española en la localidad. Entonces, el Gobierno regional tardó “más de dos meses” en dar luz verde al proyecto por la ausencia de “un caso previo al que atenerse”, explica. De dilatarse más, los tiempos en esta ocasión podrían terminar siendo parecidos.
Esperanza depositada en una de las nuevas zonas
Las primeras prospecciones, realizadas el pasado agosto, se hicieron en dos áreas designadas por el Ayuntamiento madrileño. Se trataba de aquellas que habían sido analizadas previamente por un estudio con georradar encargado por el área de Urbanismo, el cual detectó anomalías del terreno compatibles con la presencia de los restos mortales.
Sin embargo, estos primeros trabajos encargados por el Ministerio se saldaron sin hallar “elementos de relevancia arqueológica”. Ahora, el Ministerio quiere volver a intentarlo, pero en las parcelas seleccionadas por ArqueoAntro en función de los estudios previos, los análisis realizados sobre el terreno y los testimonios históricos. Denominadas como ‘zona A’ y ‘zona B’, se trata de las dos áreas donde la entidad considera más probable que se hallen enterrados los restos humanos de los brigadistas. En concreto, según esta misma fuente, próxima a la dirección de los trabajos, la zona A es donde se depositan las mayores esperanzas de encontrar la fosa.




