Franco, Franco
Yo te digo mi verdad
Manuel Muñoz Fosatti
Entre las críticas a la iniciativa del Ejecutivo de Pedro Sánchez me parecen lógicas las que hablan de que pretende usar la conmemoración con fines electorales o para tapar sus problemas con la Justicia o con la lealtad de sus socios. Pero no entiendo las que afirman que el recuerdo de la desaparición física del espadón de Ferrol “divide a los españoles”. ¿Cómo es eso, qué se quiere decir? ¿No quedamos en que si algo nos une es estar en contra de la dictadura y a favor de lo que construimos después, es decir la democracia? ¿En qué divide a los españoles recordar las tropelías y los crímenes de un régimen autoritario, para que sea más difícil que se pueda volver a dar? Y en todo caso, ¿no estaría bien que se produjera esa división, y se supiera a quiénes les duele tanto ese recordatorio? A algunos ya se les está viendo el escozor.
Allí mismo, como en toda Europa, están avanzando por desgracia las tesis negacionistas del holocausto, las que blanquean el pasado de los regímenes fascistas, como el de Franco y su larga y duradera corte en España. Recordarlo, y obviamente condenarlo, sigue siendo, en cambio una necesidad vital.




