Entre la sorpresa y la curiosidad surgió en mí la firme decisión de no permitir que quedara enterrada esta parte de la historia. Porque unida a ella estaba la historia de mi familia y también la de otras. En definitiva, tenía frente a mí la historia inmediata, jamás contada, de Malcocinado. Casi sin darme cuenta me vi envuelta entre papeles amarillentos madurados por el tiempo, denuncias, acusaciones, informes de conducta, huidos, listados de personas marcadas con una cruz. Lo pensé y me dije: ¿por qué no? Voy a contar lo que me han contado. Y apoyaré y envolveré estas historias en los documentos que he podido encontrar. Así empecé un largo proceso de investigación.
Malcocinado a la luz de la memoria



