La profesora leonesa era estudiante de Filosofía y Letras en 1947 en Madrid cuando se enroló en la FUE y participó en la protesta contra la dictadura que se plasmó en la fachada de la facultad

Albina Pérez, el día de su centenario, el 25 de febrero de 2025.
Es el rescoldo de unos jóvenes estudiantes que, en 1947, cometieron la osadía de plasmar en un grito rebelde contra el franquismo que, al amanecer de una fría noche de febrero, emergió de la noche con nitrato de plata.
Albina Pérez falleció este domingo 1 de marzo en una fría y soleada mañana de invierno a los 101 años. El pasado 25 de febrero había celebrado su cumpleaños.
La leonesa fue una de las 14 personas condenadas, todas estudiantes, por aquel acto de rebeldía contra la dictadura franquista en los años más duros del régimen. Tras su fallecimiento solo queda vivo su compañero y amigo Nicolás Sánchez-Albornoz, que acaba de cumplir el centenario.
Albina Pérez había sufrido la represión de su padre tras el triunfo del golpe de estado en León en julio de 1936. Siempre recordaba que, con 11 años, fue a visitar a su padre, Esteban Pérez al campo de concentración de San Marcos, tras ser detenido en 1936, y quedó impresionada por las penosas condiciones de los presos.
La familia se repuso a duras penas del quebranto económico -les retiraron el alquiler del bar Aterrizaje, que regentaba desde 1926, y propiedades inmobiliarias- y Albina pudo ir a estudiar a Madrid acogida por una tía, lo que evitaba los gastos de pensión.
En la facultad de Filosofía y Letras entró en contacto con Nicolás Sánchez-Albornoz, quien le introdujo en el entorno de estudiantes que refundó la FUE en aquellos años de posguerra. El 8 de abril de 1947, cuando regresaba del Ateneo con su hermana Carmen, fue sorprendida por la policía en el portal de casa y conducida a la Dirección General de Seguridad.

Albina Pérez, primera por la derecha, con su padre en el Bar Aterrizaje en los años 30.
En la cadena de detenciones cayeron 16 estudiantes a causa de la pintada ¡Viva la Universidad Libre!, escrita en la fachada de ladrillos de la Facultad de Filosofía y Letras, bajo los nombres de Lorca, Machado y Miguel Hernández. Catorce fueron juzgados y condenados en un consejo de guerra -causa 140.109- que dirigió el Juzgado Militar Especial para los Delitos del Espionaje, Masonería y Comunismo, y con el teniente coronel Enrique Eymar al frente.
A Albina Pérez le condenaron a dos años de prisión. Cumplió 14 meses en la cárcel de Ventas, donde coincidió con su compañera Mercedes Vega, la estudiante de Química que había preparado la fórmula para que la pintada fuera invisible por la noche y se ‘iluminara’ en la pared de ladrillos durante el día. “«Era una pintura muy buena y además se fijó con nitrato de plata. Por eso no se veía por la noche. Tuvieron que picar para quitar la pintura” y quedó grabada sobre la pared.

Nicolás Sánchez-Albornoz durante el homenaje que le tributaron en la Universidad Complutense en 2023.
La estudiante leonesa se había encargado de comprar la pintura. Nunca se arrepintió: “Al menos a mí me condenaron por hacer algo, no como a mi madre”, confesaba en la primera entrevista que dio a Diario de León en 2016.
«En los años de más hambre redimí condena por hacer cursos de cocina», solía decir. Recetas de lujo que no degustaban en la cárcel de Ventas, donde el hambre y el frío eran parte de la vida de las presas.
Albina salió de la cárcel en 1948 y pudo reanudar y acabar sus estudios. Algún profesor se sorprendió: «¿Republicana? Imposible. Si lleva medias», le contaron cuando salió libre. «Franco no se dio cuenta, porque después ya no te dejaban seguir estudiando».
Albina trabajó primero en el instituto femenino y desde 1953 en la biblioteca de la fábrica Antibióticos, que se convirtió en un refugio para muchos profesionales marcados por ser republicanos, como su compañera Mercedes Vega, que trabajó en el laboratorio. Albina trabajó hasta que tuvo al primero de sus tres hijos. “Con Franco, a las mujeres nos trataban como memas”, aseguraba con su manera franca de expresarse.
Después obtuvo plaza en el Instituto Juan del Enzina y se jubiló en 1990 cuando el centro original se llamaba ya Legio VII. En León tuvo contacto con el grupo de intelectuales que, junto al sacerdote González de Lama, crearon un círculo que dio un balón de oxígeno a la cultura leonesa en el asfixiante ambiente de la dictadura franquista.
Albina Pérez y Nicolás Sánchez Albornoz fueron homenajeados hace un año en León por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática en un acto de reparación pública al que ella no pudo asistir por una indisposición de última hora. Tampoco asistió al que les había tributado la Universidad Complutense de Madrid en 2023. En realidad, Albina, más que resistirse, huía de los homenajes. Eso sí, disfrutó enormemente y sin contratiempos de la visita de su amigo Nicolás, con quien reanudó el contacto tras regresar este del exilio.
El episodio de la pintada en la universidad fue recogido por Fernando Colomo en la película Los años bárbaros, aunque se centra en las figuras de Sánchez Albornoz y Manuel Lamana, por su fuga de Cuelgamuros, donde cumplían la condena, en 1948.
El velatorio está instalado en la sala 1 del tanatorio de Serfunle en Eras de Renueva hasta el martes a las 12. Posteriormente, su cuerpo será incinerado en la intimidad familiar.






