La noble encarcelada

El TOP franquista envió a prisión a la duquesa de Medina Sidonia hace 50 años por organizar una manifestación de afectados por las bombas de Palomares

DIARIO DE CÁDIZ | T. R. | CÁDIZ | 29-10-2017

El 17 de octubre de 1967, hace cincuenta años, la expectación en el Tribunal de Orden Público, conocido como el TOP, era máxima. Había tres juicios ese día. En uno comparecían tres jóvenes que tenían 17 años de edad cuando fueron detenidos haciendo pintadas independentistas en Sondica (Vizcaya); en otro eran juzgados dos jóvenes acusados de haber repartido octavillas en Basauri (Vizcaya) y Llodio (Álava) en las que llamaban a una huelga de dos horas el 22 de abril anterior; el tercer juicio era el que había congregado a unos cuantos periodistas a las puertas del TOP.

Una duquesa ante el TOP era algo verdaderamente inusual en la España franquista. Y allí estaba Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, de 30 años de edad, acusada de organizar y encabezar «personalmente» una manifestación ilegal, no autorizada. Un delito por el que el fiscal solicitaba para ella un año de prisión y que pagase una multa de 10.000 pesetas.

La manifestación, o más bien el intento de manifestación, se había producido unos meses antes, el 17 de enero de 1967. La duquesa de Medina Sidonia marchaba al frente de unos 200 vecinos de los pequeños pueblos de Palomares y Villaricos, en Almería, que reclamaban indemnizaciones por la contaminación y los daños causados en sus tierras por las bombas de Palomares.

Las bombas de Palomares era la expresión con la que todos se referían entonces al accidente ocurrido en esa zona de la provincia almeriense justo un año antes de la manifestación. Dos aviones militares norteamericanos chocaron cuando sobrevolaban la costa, durante una maniobra de abastecimiento de combustible en vuelo, y uno de ellos dejó caer cuatro bombas nucleares. No explotaron, claro. Pero contaminaron tierras y huertas y provocaron problemas que han llegado hasta hoy.

La prensa también había informado en enero de 1967 sobre la detención de la duquesa de Medina Sidonia. Diario de Cádiz publicó incluso dos fotografías de ese acontecimiento. En una se ve a los vecinos, que trataban de llegar caminando por carretera hasta Cuevas de Almanzora. Allí les esperaba un autobús que trasladaría a unos 40 hasta Madrid, donde pretendían protestar ante la embajada norteamericana. La segunda fotografía ilustra el momento en que la duquesa es detenida y entra en el coche de la Guardia Civil.

Junto con la duquesa fue detenido don Francisco Cervantes, que era el propietario de los terrenos en los que los militares norteamericanos instalaron un campamento durante los casi tres meses que permanecieron en la zona tras el accidente. La Guardia Civil abortó rápido la manifestación. Pero actuó con una inhabitual consideración al detener a los organizadores. Se trataba de una duquesa, al fin y al cabo.

La prensa contó que la Guardia Civil comunicó a los manifestantes que la marcha estaba prohibida y los invitó a «disolverse». Parece que hicieron caso y regresaron a sus casas. Pero Luisa Isabel Álvarez de Toledo no se dejaba amedrentar tan fácilmente. Las crónicas explican que ella y el señor Cervantes se negaron a acatar las órdenes. «Nuestra acción no obedece a motivos políticos», les dijo la duquesa a los guardias. «Esta gente de Palomares y Villaricos sólo pide justicia». A los guardias los matices les traían sin cuidado. Pero estaban ante una duquesa. Eso sí que lo tenía claro quien estaba al mando.

El caso es que la duquesa se vio irremediablemente detenida, no convencía a los guardias, y optó por tomárselo con calma. Les pidió que le permitiesen tomar un refresco en un bar, entró en el establecimiento con el señor Cervantes, los guardias esperaron en la calle, y cuando la duquesa dio por terminado su refrigerio, se llevaron a ambos al cuartelillo.

De allí, la duquesa fue trasladada a Almería, a la cárcel provincial. En algún momento fue puesta en libertad. Meses después se hallaba ante el TOP, que era el tribunal creado en 1963 por el franquismo para reprimir las conductas consideradas entonces como delitos políticos. Es decir, todas aquellas acciones que unos pocos años después de que la duquesa fuese juzgada y condenada, con la Constitución de 1978, pasaron de ser delitos a ser derechos fundamentales.

El TOP condenó a la duquesa a un año de cárcel. Además le impuso una multa de 10.000 pesetas. La duquesa entró en prisión a finales de marzo de 1969 (algunas fuentes señalan que el día 29) y permaneció encarcelada durante ocho meses. De ese momento ya no informó la prensa, al menos en la provincia de Cádiz. Había entonces otras noticias que sí aparecían destacadas en los periódicos controlados por el Gobierno. Por ejemplo, que el 29 de marzo de 1969, Salomé ganaba el festival de Eurovisión. O que Prudencio Rubiales, vecino de Santiponce, había ganado una apuesta al zamparse treinta huevos fritos, medio kilo de chorizo y ocho piezas de pan. Con ayuda, claro, de dos litros de vino.

http://www.diariodecadiz.es/provincia/noble-encarcelada_0_1186081720.html