Fuente: Diario Red, 25/12/25
La memoria democrática suele presentarse como un ejercicio de justicia hacia el pasado, una deuda pendiente que tiene con quienes sufrieron la violencia de regímenes autoritarios. Sin embargo, la investigacióń académica muestra que la memoria no funciona como un espacio neutral de reparacióń, sino como un sistema de selección. No todas las víctimas del franquismo acceden al relato oficial oficial, ni lo hacen en igualdad de condiciones. Algunas son reconocidas, nombradas y reparadas; otras permanecen en los márgenes, obligadas a justificar una y otra vez su condicióń de víctimas. La pregunta, por tanto, no es solo qué recordar, sino a quién se considera recordable, bajo qué condiciones y con qué límites.




