Valencia. Empieza la excavación de una fosa con nueve fusilados por el franquismo sobre la que se colocó un mausoleo fascista

La tumba del doctor Albiñana, en el cementerio de Enguera, está colocada sobre la fosa común de los fusilados republicanos, entre los que había dos alcaldes de la localida

Toni Cuquerella / 6 de febrero de 2022 02:46h

En el cementerio de Enguera ha empezado esta semana la excavación de una fosa en la que se confía encontrar a nueve fusilados por el franquismo, de ellos dos alcaldes republicanos de la localidad, que fueron ejecutados en junio de 1939, a los pocos meses de acabar la Guerra Civil. Pero esta fosa está coronada por una infamia, el mausoleo del doctor Albiñana, considerado uno de los impulsores de los partidos fascistas en España, para cuya construcción hizo una aportación económica el mismo Franco en 1941.

Las tareas de exhumación de los cuerpos los realiza Arqueoantro, en una intervención para la que se ha tenido que desmontar previamente el mausoleo fascista y así intentar llegar a los cuerpos que, según las familias de las víctimas, se sitúan en esta zona del cementerio.

Con esta excavación se quiere rescatar la memoria de los fusilados, una memoria tapada por el homenaje al doctor José María Albiñana, nacido en esta localidad en 1883, y fundador de uno de los primeros partidos fascistas españoles, el Partido Nacionalista Español (PNE). Albiñana, que se declaraba anticomunista, antirrevolucionario, antijudío y antimasón, participó en diferentes movimientos ultraderechistas. Su acción se produjo tanto desde México -país donde trabajó y de donde fue expulsado por las feroces críticas a los movimientos revolucionarios que prosperaron en el estado americano-, como también en España, donde afianzó su carrera política.

A España volvió en 1927 tras su expulsión de México, y a su llegada se mostró partidario de la dictadura de Primo de Rivera. Tras su caída y antes del inicio de la época republicana, fundó en 1930 el PNE, pero también un grupo paramilitar conocido como los Legionarios de España. Con el inicio de la II República también comenzaron sus actos subversivos contra el régimen democrático, lo que le llevó en diversas ocasiones a la prisión. Animó el intento de golpe de Estado de la «sanjurjada», y llegó a ser elegido diputado a las Cortes Generales por Burgos. En 1936 dio su apoyo al golpe de Estado de Franco y se refugió primero en el Congreso y después en la prisión Modelo de Madrid, donde fue asaltado por milicianos y ejecutado. Entre sus últimos deseos pidió que el PNE se integrara en el partido tradicionalista, entroncando así su ideología con el carlismo.

Mausoleo fascista

Tras su ejecución por milicias radicales, Albiñana fue enterrado en Madrid, pero su memoria quiso ser recuperada ya tras el fin de la Guerra Civil. En 1941 se constituyó una junta popular para recaudar fondos y construir el mausoleo que le homenajeara en su localidad.

El proyecto adoptó un carácter nacional de homenaje a un ‘mártir’ y recabó dinero de diversos prohombres del franquismo y de instituciones, llegando a las casi 46.000 pesetas del momento. entre los donantes más destacados estuvo el propio dictador Francisco Franco, que encabezó la lista de las aportaciones con 5.000 pesetas; a su vez, el Ayuntamiento de València dio 1.000 pesetas.

Para la exhumación de las víctimas republicanas, como se ha dicho, se ha tenido que desmontar el mausoleo, una tarea que, como explica el Coordinador del Grupo Recuperación de la Memoria Histórica, Matías Alonso, ha sido una «exhumación modélica y ejemplar», porque se ha encontrado con la colaboración del Ayuntamiento de Enguera (del PP), y de la propia familia de Albiñana; pero que «se ha tenido que hacer mucha pedagogía» durante los últimos 15 años.

Alonso afirma que este mausoleo es una «atrocidad» fundamentalmente por su ubicación sobre la fosa de represaliados: «se quiso hacer un aplastamiento de la memoria». Así recuerda que el mausoleo fue creado pensando ya dónde iba a ser colocado «porque no cuenta con cimientos, como sería lo normal, porque se iba a colocar sobre una fosa que se quería mantener».

No obstante el acuerdo al que han llegado las familias supone también que se volverá a montar el mausoleo sobre este mismo lugar una vez retirados los restos de los represaliados, -ahora se encuentra bajo custodia de Arqueoantro-. Matías Alonso por su parte señala que cuando se vuelva a montar el mausoleo a su lado debería instalarse una explicación que contextualizara la figura del doctor Albiñana.

Y es que en Enguera el doctor Albiñana mantiene todavía sus honores particulares al dirigente ultraderechista. Así se mantiene su nombre en una calle, y no cualquiera, en la calle en la que está el propio Ayuntamiento de Enguera; es más, la placa con el rótulo «Calle del Doctor Albiñana» está colocada sobre la pared del mismo consistorio, además le acompaña otra placa de bronce en la misma vía que muestra la efigie del homenajeado.

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