ACTUALIZADO. El campo de concentración del cortijo de Vicos (Jerez de la Frontera, 1936-1941)

De la importancia de estos cortijos de Vicos y Garrapilos durante los primeros momentos del golpe militar de julio de 1936 dan cuenta los documentos procedentes de la hoja matriz de servicios del comandante golpista Salvador Arizón Mejías

Cristóbal Orellana / 15 de agosto de 2021 (09:20 CET)

En enero de 2018, para la entonces Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez, los investigadores José García Cabrera y yo (del Grupo de Memorialistas de Jerez) hicimos un informe acerca del hasta ese momento desconocido campo de concentración en la instalación militar Cortijo de Vicos (1936-1941).

El objetivo de aquel informe fue, y sigue siendo, lograr que aquel lugar sea declarado “lugar de la memoria histórica de Andalucía”, ya que cumple exactamente con la definición que apartece en el artº 21 de la Ley 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía. Ni el ayuntamiento de Jerez ni la Junta de Andalucía, a quienes se presentaron instancias al respecto, han hecho absolutamente nada.

Me permito recordar en esta sección 1001 historias de Jerez, algunas partes del citado informe y aprovecho para rogar a partidos, sindicatos, instituciones, organizaciones sociales y culturales, etc., que apoyen públicamente esta reivindicación, de justicia, en favor de la dignidad de las víctimas. Tener en la plaza del Arenal un monumento a un dictador y en su pedestal unos cuantos generales fascistas, mientras que olvidamos lo que ocurrió en Vicos es algo que los jerezanos y jerezanas no toleraremos jamás.

Recordemos pues:

Nunca se ha hablado, ni hasta el momento se conocía documentación que lo indique o atestigüe, de que el cortijo de Vicos –unidad militar a cargo de un “Capitán de Campo” y entonces dependiente del Depósito Recría y Doma de Jerez–, situado en la carretera de Jerez a Arcos aproximadamente a la altura de Jédula, hubiese sido un lugar de fusilamientos. Sin embargo, de lo que sí ha quedado una constancia documental y testimonial incontrovertible es de la existencia de un importante campo de concentración y centro de detención en dichas instalaciones militares.

No obstante, su discreta ubicación, en medio de la Campiña de Jerez, la equidistancia de Vicos entre Arcos y Jerez, a unos 15 kms. aproximadamente de una y otra ciudad, y su apartamiento de la carretera Jerez-Arcos, hicieron quizás de este campo de concentración una realidad poco conocida en aquella época. Un desconocimiento que ha llegado a nuestros días en forma de escasez de noticias sobre él y ausencia de eco en la memoria histórica viva de Jerez.

Sin embargo, de la importancia de estos cortijos de Vicos y Garrapilos durante los primeros momentos del golpe militar de julio de 1936 dan cuenta los documentos procedentes de la hoja matriz de servicios del comandante golpista Salvador Arizón Mejías que encabezó la rebelión militar en Jerez el 18 de julio:

Considerado como “destacamento” según los documentos conservados, el cortijo de Vicos funcionó, al menos entre 1936 y 1941, como centro militar de trabajos forzados, cárcel y campo de concentración. Un “capitán de campo”, dependiente del comandante Salvador Arizón Mejías, se hizo cargo del control directo de las instalaciones durante el señalado período.

La estrecha relación del cortijo de Vicos con el sistema carcelario habilitado por los golpistas en la zona es constatable cuando leemos respecto a Alonso Caro García: “

En una entrevista realizada a Cándido Campos relata este que el diputado a Cortes por el PSOE Juan Campos Villagrán, tío del mismo, en su huida de Trebujena para escapar a la represión desencadenada al ser ocupada el pueblo por las fuerzas militares golpistas el 20 de julio de 1936, se ocultó en la viña “Las Puentes”, entre el término de Jerez y El Puerto, donde su hermano Cándido Campos Villagrán trabajaba como capataz.

Relata que en esta viña permaneció escondido unos días en una especie de zulo que se hizo en el suelo. Cuenta igualmente que los falangistas de Jerez, alertados por la Falange y autoridades de Trebujena, se apostaban en la viña y la tenían vigilada. 

Finalmente, dice que al descubrirse que Cándido Campos Villagrán había tenido oculto en la viña a su hermano Juan, Cándido fue detenido, y amenazado con fusilarlo por este hecho. “Al final lo detuvieron y lo encarcelaron en Vicos donde permaneció 1 año y 11 días.”

Relata igualmente que “el camino que hay del cortijo de Vicos a la carretera los construyeron los prisioneros de Vicos”, y que Cándido pudo finalmente salir del campo de concentración de Vicos después de ese tiempo por intercesión de José Soto Abad, propietario de viñas de Jerez y de la viña “Las Puentes”.

Informes varios, conservados en el Archivo Mpal. de Jerez, que atestiguan la existencia del campo de concentración al menos entre 1936 y 1941:

https://www.lavozdelsur.es/ediciones/jerez/mil-y-una-historias-de-jerez/campo-concentracion-cortijo-vicos-jerez-1936-1941_263852_102.html

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+ INFO:

Vicos, el cortijo que el franquismo convirtió en campo de concentración jerezano

Paco Sánchez Múgica / 1 de abril de 2018 (13:06 CET)

La plataforma por la Memoria Democrática pide a la Junta que declare el recinto militar, propiedad de Defensa, como ‘Lugar de la Memoria’. Al menos durante un lustro, fue cárcel y escenario de trabajos forzados para presos políticos.

Manuel Cobos Peña, jornalero de 41 años, vocal del Sindicato Nacional de Industrias Ferroviarias de la CNT, estuvo unos cuatro años y medio preso en aquel cortijo militar. Como él, el jardinero de 35 años José Romero Miranda; el ubriqueño y subalterno de Correos de 40 años Juan Ramos Ruiz; el barbero y apoderado por Izquierda Republicana en las elecciones del 36, con apenas 37 años, José Luis Gutiérrez Muñoz… La lista es mucho más larga. Hace una década un grupo de investigadores jerezanos se afanaron en reconstruir a partir de testimonios documentales una base de datos de la mayoría de represaliados en la comarca jerezana tras el Golpe del 18 de julio de 1936. Pocos saben que, entre los centenares de ajusticiados a lo largo y ancho de la árida geografía de la campiña, hubo otros muchos que dieron con sus huesos en un campo de concentración cerca de Jédula.

«El camino que hay del cortijo de Vicos a la carretera los construyeron sus prisioneros», relatan testimonios de familiares de prisioneros en aquel complejo que era y sigue siendo de los militares. Por la carretera de Arcos, en un punto equidistante entre la puerta de entrada a los pueblos blancos y el núcleo urbano de Jerez, se encuentra el acceso al Cortijo de Vicos. Muchos habrán pasado por su puerta sin reparar (ni imaginar si quiera) en su tenebroso pasado. El que a día de hoy es un centro de cría caballar propiedad del Ministerio de Defensa, con varios miles de aranzadas de tierra, también fue destacamento, cárcel, centro militar de trabajos forzados y campo de concentración hace 82 años.

Un “capitán de campo”, dependiente del comandante Salvador Arizón Mejías, comandante golpista que encabezó la sublevación militar en Jerez el 18 de julio de 1936, se hizo cargo del control directo de las instalaciones, al menos, entre aquel año y 1941. La presencia de los militares en Vicos está directamente relacionada con la finca denominada Garrapilos, conectada físicamente con el anterior. El cortijo de Garrapilos está situado en una línea casi recta entre Vicos y La Barca de la Florida, pedanía jerezana con un importante poso entre sus calles y plazas que glorifica al Movimiento. «Nunca se ha hablado, ni hasta el momento se conoce documentación que lo indique o atestigüe, de que el cortijo de Vicos —unidad militar entonces dependiente del Depósito Recría y Doma de Jerez—, hubiese sido un lugar de fusilamientos. Sin embargo, de lo que sí ha quedado una constancia documental y testimonial incontrovertible es de la existencia de un importante campo de concentración y centro de detención en dichas instalaciones militares». Los miembros de la plataforma por la Memoria Democrática de Jerez —que aglutina a organizaciones memorialistas, sindicatos y partidos políticos como Ganemos e IU—, José García Cabrera y Cristóbal Orellana, han redactado un amplio documento que han remitido recientemente a la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía al objeto de que declare e inventaríe como Lugar de la Memoria al cortijo de Vicos.El dossier que acompaña la carta remitida al Gobierno andaluz, plagado de documentos probatorios y valiosas piezas documentales, avala la existencia, al menos durante un lustro, de un campo de concentración en la mencionada instalación militar. Entre los documentos que incluye el dossier, y que dan cuenta del papel estratégico de Vicos en la represión, se incluyen algunas hojas de servicio del golpista Arizón —»Orden escrita al Capitán de Servicio de los cortijos del Estado de Vicos y Garrapilos, distantes de la Plaza 20 kms., para que monte servicios de seguridad en los mismos y el resto de la fuerza los envíen a Jerez»—; un fragmento del padrón municipal de 1935 en el que figura la existencia en el cortijo de un destacamento de unos 12 soldados; testimonios y copias documentales procedentes del Archivo Municipal que citan al cortijo de Vicos como lugar de detención, y campo de concentración y trabajos forzados.

«No existe ninguna duda documental del funcionamiento de estas instalaciones militares como campo de concentración y lugar de detención en el periodo, comprendido, como mínimo, entre agosto de 1936 y 1941. En ese periodo pasaron por estas instalaciones muchos detenidos en el contexto de la represión franquista, prisioneros a la espera de consejo de guerra y obligados a realizar trabajos forzosos, razón por la cual consideramos que este enclave merece el reconocimiento de Lugar de Memoria, según el artículo 21 de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía», detallan los investigadores que firman el amplio dossier remitido a la Junta.

https://www.lavozdelsur.es/vicos-el-cortijo-que-el-franquismo-convirtio-en-campo-de-concentracion-jerezano_63521_102.html